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Dime cómo tienes las manos y te diré qué necesitas

Dime cómo tienes las manos y te diré que necesitas

Ya ha llegado el frío y nuestras manos sufren los estragos de los cambios bruscos de temperaturas: se secan, se descaman, se inflaman, enrojecen, se agrietan, o incluso pueden llegar a hacerse heridas que nos causan dolor.

La piel de las manos se diferencia mucho de la del resto del cuerpo. En general, es una piel seca y especialmente sensible a la deshidratación, pero tiene sus particularidades.

En el dorso, la dermis es muy fina y frágil, tiene folículos pilosos, melanocitos, muy pocas glándulas sebáceas y apenas tiene tejido adiposo. Es tan fina y está tan desprotegida a las agresiones ambientales y mecánicas, que resulta muy sensible a la deshidratación. Por el contrario, en las palmas de las manos, la piel es más gruesa, no hay folículos pilosos pero sí una gran cantidad de glándulas sebáceas y sudoríparas, lo que la hace mucho más resistente que la del dorso de la mano.

Muchas veces es difícil mantener la piel de las manos sana, hidratada y suave, pero precisamente porque no es fácil debemos poner mayor empeño en ello. ¡Qué agradable sentir la suavidad de una caricia o de un apretón de manos!

El primer paso para tener unas manos suaves y bonitas es una correcta higiene. Cuando te seques las manos después de lavarlas, no frotes con la toalla, es importante hacerlo a base de toques para no irritar la piel.

Para recuperar la suavidad y la tersura de la piel, hay que recurrir a cremas o aceites vegetales que protejan la piel, la hidraten y la regeneren. Hoy en día existen en el mercado todo tipo de formas cosméticas para cuidar nuestras manos, desde cremas específicas o aceites, hasta los innovadores y prácticos guantes de tratamiento intensivo que favorecen una rápida y profunda absorción de los activos que contienen.

Que utilicemos un producto u otro dependerá de nuestro tipo de piel, de nuestras preferencias sensoriales y de las necesidades concretas de nuestras manos en ese momento, pero lo más importante es ser constantes. Te indicamos que debes elegir según sea tu problema o necesidad:

Aloe Vera para las manos secas y ásperas

Las cremas hidratantes de última generación son suaves, de textura ligera y se absorben rápidamente sin dejar rastro de grasa. Suelen estar enriquecidas con agentes calmantes y cicatrizantes que además de reparar actúan como un guante invisible de protección.

Las personas que hacen un continuo uso de sus manos en el trabajo y sufren rasguños o pequeñas heridas pueden utilizar cremas de manos con Aloe vera. El extracto de Aloe vera acelera el proceso de cicatrización y mejora la circulación de la sangre alrededor de una herida. Además, calma la piel y la protege frente a los rayos UV.

Para recuperar la suavidad y la tersura de la piel, hay que recurrir a cremas o aceites vegetales que protejan la piel, la hidraten y la regeneren. Lo más importante es ser constante en la aplicación".

Argán para las manos desnutridas

Para las manos que están muy secas y rugosas es preferible que la crema que les vamos a aplicar sea cremosa y con un alto contenido en lípidos. Muy recomendable aplicar productos con aceite de argán, que gracias a su aporte extra de lípidos las nutren en profundidad. Los productos con Argán, al tener una textura más densa y grasa, es recomendable aplicarlos y retirarlo tras media hora; o bien recurrir a los tratamientos intensivos  con guantes y calcetines en tisú, que contienen el aceite en su interior y consiguen que la reparación de las manos sea intensiva sin ensuciar.

Urea para las manos muy secas, descamadas y agrietadas

A veces la piel de las manos se reseca y estropea tanto que llegan a formarse fisuras y grietas, que en muchos casos pueden llegar a abrirse y sangrar a nivel de los dedos. Con el simple roce, estas grietas producen dolor, y mucho más aún en contacto con agua, detergentes, etc.

En estos casos es necesario recurrir a cremas de manos muy protectoras y enriquecidas con activos que ayuden a cicatrizar las pequeñas lesiones  (urea, ácido láctico, manteca de Karité, lanolina, glicerina, etc.).

La urea, uno de los activos más importantes, al mismo tiempo que proporciona una hidratación profunda y duradera e impide la pérdida de agua a través de la piel, tiene la capacidad de promover la regeneración de la células de la piel. Estas propiedades hacen de la urea un ingrediente usado en cremas para las manos, además de en el tratamiento de enfermedades de la piel como la hiperqueratosis (engrosamiento de la capa exterior de la piel), dermatitis, psoriasis, eccema, etc.

Si observas que las grietas o heriditas se han infectado, consulta con tu médico. Posiblemente considere necesario que apliques un producto que contenga corticoides (antiinflamatorios) o incluso antibióticos.

Y, en cualquier caso,  no olvides:

  • La crema de manos debe aplicarse regularmente todas las mañanas sobre las manos secas, masajeando suavemente hasta que el producto se absorba totalmente. El masaje debes darlo ascendentemente, desde el extremo de los dedos hasta la muñeca. Seca bien las manos antes de aplicar la crema hidratante o reparadora.
  • Lleva una buena protección contra el frío: utiliza guantes durante los días de más frío.
  • Lleva una dieta equilibrada y variada: puede ayudar mucho a prevenir la aparición de grietas en las manos. Una alimentación rica en vitaminas y ácidos grasos reforzará tus defensas inmunitarias del organismo frente al frío.
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