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Consejos para evitar la deshidratación en verano

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El cuerpo humano está constituido en gran medida por agua. El contenido total de agua en el organismo disminuye con la edad, desde un 70% en los bebés hasta un 60% en las personas adultas. Este líquido elemento es tan vital para nuestro organismo que difícilmente podemos sobrevivir sin él más allá de 8-10 días. Lógico si pensamos que del 45 al 60% del peso corporal es agua y que esa cantidad es imprescindible para que nuestro organismo funcione correctamente.  El agua es un elemento vital para nuestro organismo.

Por lo general bebemos suficiente agua, pero hay grupos específicos de población, como los ancianos o las personas que hacen ejercicio físico, para los que el consumo de líquidos cobra una importancia fundamental.

Pérdidas diarias de agua

Una gran parte del agua que perdemos continuamente es a través de la piel y de la respiración. Otra parte la eliminamos por las heces, y en su mayoría por la orina, alrededor de 1,5 litros al día. Con todo este gasto, para vivir y respirar, incluso en un clima templado, se requieren unos 2,5 litros al día.

El ejercicio y el aumento de la temperatura ambiental aumentan la transpiración (la pérdida de agua)… y en consecuencia la necesidad de incorporar agua al organismo.  Y no digamos cuando enfermamos y en casos de diarrea, la pérdida de agua aumenta de forma considerable.

La deshidratación

La deshidratación es un proceso que ocurre cuando una persona pierde más líquidos de los que ingiere. No es un problema tan grave en un adolescente como puede serlo en un bebé o en un niño pequeño, pero si no haces caso a tu sed, la deshidratación puede quitarte muchas energías.

Para contrarrestar la deshidratación es preciso restablecer el adecuado equilibrio hídrico del organismo, pero lo para ello lo primero de todo debemos saber reconocer el problema. Los principales indicadores de la deshidratación son:

  • Sed
  • Dolor de cabeza, cansancio y falta de concentración
  • Sentirse aturdido y mareado
  • Tener la boca seca o pegajosa
  • Orinar menos y más oscuro

A medida que la deshidratación avanza, nos vamos sintiendo cada vez peor conforme más órganos se ven afectados.

Bebe para mantener la hidratación

Siempre se debe beber una cantidad mínima de agua para compensar la pérdida de agua diaria. Los procesos metabólicos de nuestro organismo producen alrededor de 250 ml y obtenernos unos 750 ml a través de la comida. Por lo tanto, debemos procurarnos los 1,5 litros restantes a través de la bebida, ya sea agua, zumos, infusiones, café, lácteos, o incluso bebidas alcohólicas diluidas como la cerveza. El sabor de las bebidas ayuda a beber lo necesario.

Sin embargo, se ha demostrado que las bebidas con un 10% de alcohol o más, como la mayoría de los vinos, tienen efecto diurético y contribuyen a la deshidratación.

No confíes únicamente en la sensación de sed ya que suele aparecer cuando existe cierta deshidratación. Para prevenirla, no olvides estos consejos:

  1. Bebe antes de tener sed y evita largos períodos sin beber.
  2. Ingiere entre 2 y 2,5 litros de líquido al día de manera continua y en pequeñas cantidades. Lleva a mano una botella que te recuerde la necesidad de beber.
  3. Si realizas actividades y esfuerzos físicos importantes, aumenta la ingesta de agua, sobre todo durante la práctica de la actividad, y vigila las pérdidas excesivas de líquido a través del sudor.
  4. No confíes únicamente en la sensación de sed, ya que suele aparecer cuando ya existe cierta deshidratación.
  5. Consume una gran variedad de bebidas: agua, infusiones, refrescos, lácteos,  granizados, gazpachos, etc. Variar las bebidas hace que sea más fácil y apetecible beber las cantidades necesarias.
  6. Aumenta el consumo de alimentos ricos en agua, como frutas, verduras y ensaladas.
  7. Evita el consumo de bebidas alcohólicas, pues tienen un efecto diurético y deshidratan.
  8. En épocas de calor intenso, además de aumentar el consumo de líquidos, procura mantenerte en ambientes frescos y ventilados.
  9. Vigila la adecuada ingesta de líquidos de las personas más vulnerables a la deshidratación, como los niños, los ancianos, las embarazadas, los deportistas, los trabajadores al aire libre, etc.

Si tienes dudas sobre cómo hidratarte de forma adecuada, consulta a los especialistas de la salud (médicos, farmacéuticos, …)

¡No te deshidrates!  Beber agua no es la única forma de luchar contra la deshidratación y las altas temperaturas del verano. Hay mil formas divertidas de hidratarte.

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