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Cuidados de la piel en verano

El sol, el cloro, la arena, la sal del mar… muchos son los factores que durante la época estival pueden dañar nuestra piel, por eso, además de protegerla de los excesos del sol, hay que mantenerla hidratada y cuidada.

El sol, como todo, puede ser beneficioso en su justa medida. Influye en nuestro estado anímico alegrándonos, es necesario para sintetizar la vitamina D, incluso ayuda a curar ciertas enfermedades de la piel como la psoriasis. Sin embargo, demasiada exposición al sol puede causar daños irreparables en nuestra piel: cáncer, envejecimiento prematuro, arrugas, problemas en la vista…

El agua clorada de las piscinas es especialmente perniciosa. Al igual que el agua caliente o dura (aquella que contiene más calcio), que también son agresivas con la piel. Por eso, si tienes la piel seca, es mejor que te des un baño o una ducha rápida (de cinco a diez minutos) en agua tibia. También el agua del mar puede dañar la salud de nuestra piel. Por eso, debes seguir estos consejos para que disfrutes tus días de calor con tu piel tersa, suave y sana.

En época de sol, playa y diversión, tu piel merece especiales cuidados para lucir joven, fresca y radiante.

    Cómo proteger tu piel

-Seguir la regla ABC: aplicar fotoprotección, buscar la sombra y cubrirse con ropa, gorros con viseras que cubran parte del rostro y gafas.

-Elegir un factor adecuado, como mínimo de 15 o superior, que sea resistente al agua y proteja de los rayos UVA y UVB.

-Protegerse del sol siempre, no sólo cuando se está en la playa o en la piscina. El sol es perjudicial todo el año, y los niños pasan mucho tiempo al sol en el patio del colegio, haciendo deporte, en los campamentos… no hace falta estar tomando el sol para que éste nos cause daños.

- Para protegerse bien hay que empezar por el interior de uno mismo: es indispensable un aporte de plantas, vitaminas y minerales para preparar bien la piel para la futura exposición al sol. Mientras que el uso de una crema protectora es esencial, el consumo de un complemento alimenticio en forma de tratamiento ayuda a la piel a recibir mejor el impacto de los rayos solares, siendo especialmente recomendable para pieles claras y sensibles.

- No tomes el sol con restos de maquillaje o perfume sobre la piel, pueden aparecer manchas.

- Recuerda que el agua y la arena reflejan los rayos solares un 50 y un 35% respectivamente, aumentando sus efectos nocivos sobre la piel.

- Evita la exposición al sol entre las 12 y la 16h, intervalo en el que los rayos llegan verticalmente y, por tanto, la radiación UVA y UVB (la ultravioleta) es más fuerte.

- Bebe al menos dos litros de agua diarios y come mucha fruta. No solo estarás hidratando tu piel, sino que también te ayudará a evitar un golpe de calor.

- Usa todos los días, después de la exposición solar, un buen after sun. Refrescará tu piel además de mantenerla suave y tersa.

- Después del baño en la piscina, utiliza una toalla suave para dejar la piel parcialmente seca. Aplica, inmediatamente después, un tratamiento hidratante cuando la piel aún está un poco húmeda, para sellar el agua en su interior.

- Una vez terminadas las vacaciones, hazte un buen peeling para renovar tu piel.

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