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Probióticos para el colon irritable: equilibra tu “fauna” intestinal

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Estuvimos en “El día del bienestar” que organizó Saber Vivir, el pasado 8 de junio en el Museo Lázaro Galdiano de Madrid. Allí se habló de bienestar, belleza, superalimentos y de las últimas novedades sobre salud. Dentro de este último espacio se dio lugar al colon irritable (también conocido como Síndrome del intestino irritable -SII-) y a los probióticos: ciertos avances en investigación permiten vislumbran soluciones para más de 3 millones de españoles que sufren de este trastorno digestivo.

100 trillones de bacterias habitan en nuestro intestino

El Dr. Fermín Mearín (jefe del Servicio de Aparato Digestivo del Centro Médico Teknon de Barcelona) explicó que en nuestro intestino existen más de 100 trillones de bacterias. Estas bacterias pueden ser de cientos de especies diferentes y, para darle contexto a este número, lo comparó con la población del mundo: ¡sólo somos 7.000 millones de habitantes!

Parece que vivimos en un mundo superpoblado… pero nada comparable con el número de microorganismos que tenemos en nuestra microbiota. Los 100 trillones de bacterias en nuestro interior suponen 100 veces más de genes bacterianos que el número de genes que forman el genoma humano.

Un autobús lleno de bacterias

El ser humano por dentro es como un autobús lleno de bacterias. En realidad, somos un vehículo que transporta dentro un conjunto de “unidades de vida” que tienen comportamientos diferentes y específicos.

Lo importante es que ese número tan grande de bacterias que componen la microbiota intestinal sea lo más diversa posible, se encuentren en una forma equilibrada y convivan de una manera “amigable”. Resumiendo: balance y diversidad. Ahora bien, cuando ese equilibrio se rompe por un predominio de bacterias “problemáticas” se genera un problema en el intestino.

¿En qué nos afectan estas bacterias?

La flora bacteriana, más correctamente denominada “microbiota intestinal” comentó el Dr. Mearín, es más una “fauna animal” compuesta por miles de microorganismos chiquititos que unas veces se comportan como amigos y otras como enemigos de nuestro cuerpo, y da soporte a muchas funciones en nuestro organismo, entre ellas:
- A los movimientos intestinales.
- A la activación del sistema inmune.
- A los procesos de microinflamación de los tejidos del intestino.

La microbiota del intestino está compuesta por una enorme diversidad de bacterias que va modificándose a lo largo de la vida. Entre sus numerosas funciones hay que destacar que son una importante barrera de protección frente a infecciones, pero también producen vitaminas, regulan la actividad metabólica, actúan sobre el metabolismo de medicamentos, e incluso afectan a nuestro comportamiento y a nuestras emociones.

Dos familias bacterianas, las Firmicutes (más abundantes en los adultos) y las Bacteroidetes (más abundantes al nacer) conforman un 80-90% de nuestra microbiota, y su balance-desbalance va a influir en muchos procesos fisiológicos: si vamos a ser delgados u obesos, si vamos a tener enfermedades cardiovasculares, diabetes, arterioesclerosis, e incluso sobre el sistema emocional, si vamos a estar deprimidos o vamos a sufrir ansiedad.

“Todos esos bichejos que tenemos dentro van a influir en muchas de las cosas que nos van a pasar a lo largo de la vida. Y también en las que han pasado anteriormente. Por ejemplo: si nacemos por vía vaginal tendremos una mayor diversidad bacteriana, un exceso de antibióticos en la infancia favorece la obesidad en la edad adulta. Ojo, digo influir, pero no son el único factor que los determinan”, dijo el Dr. Mearín.

Los probióticos (bacterias buenas)

El Dr. Mearín comentó que, aunque el estudio de la microbiota intestinal está “prácticamente naciendo”, ya se están descubriendo soluciones basadas en el consumo de bacterias específicas que nos ayudan a modificar y equilibrar nuestra microbiota. Tanto es así que existen muchos probióticos orientados a reducir diferentes problemas intestinales, como por ejemplo los causados por el Síndrome del intestino irritablecolon irritable .

Los probióticos son buenos: SI, pero ni todos son iguales, ni todos sirven para lo mismo, ni todos están respaldados por estudios clínicos que avalan su utilidad. “Es como los antibióticos, cuando vamos a la farmacia no decimos ‘deme un antibiótico’, sino que pedimos el que el médico nos ha prescrito para un problema concreto. Pues con los probióticos pasa lo mismo. Probióticos hay cientos y unos valen para unas cosas, otros para otras y otros cuantos para muy poco, porque las bacterias que contienen no llegan vivas a nuestro intestino. Para que produzcan efecto las bacterias probióticas, han de llegar vivas al intestino y hacerse fuertes luego allí frente a las bacterias malas” anotó Mearín.

Igualmente, el doctor explicó que habría que trabajar más con las farmacias porque “en ocasiones el farmacéutico incluye todos los productos probióticos en un mismo saco, y a falta de un producto concreto, recomienda otro que tiene a mano, aunque esas cepas no sean similares o no tengan estudios que avalen lo que ofrecen.”

A modo de ejemplo, presentó un estudio clínico realizado sobre 77 pacientes con SII que fueron tratados con dos cepas probióticas y un placebo control y el efecto que causó cada uno de ellos sobre la sintomatología de los pacientes. En sus palabras: “los resultados muestran que no tiene nada que ver tomar por ejemplo Alflorex, con la cepa Bifidobacterium Infantis 35624™ (que es una solución específica para colon irritable) que consumir un multi-probiótico general”.

Recomendó, finalmente, investigar sobre los estudios que avalan cada fórmula y decidirse por aquellas mejor sustentadas por la ciencia para cada síntoma concreto.