//

Blog de nutrición, salud y belleza

Probióticos efectivos para mejorar tu microbiota intestinal

flora-intestinal

El pasado 13 de marzo asistimos a la conferencia que el Dr Mearin, jefe del Servicio de Aparato Digestivo del Centro Médico Teknon (Barcelona) presentó en el 30 Congreso Europeo de Oficina de Farmacia (Infarma 2018). Como siempre, resultó una ponencia amena y súper interesante que nos ayudó a avanzar en el conocimiento de cómo la composición de nuestra microbiota intestinal (conocida popularmente como flora intestinal), es decir el conjunto de poblaciones que cohabitan en nuestro intestino, influye en todo el organismo.

Aquí os dejamos un pequeño resumen de lo que nos contó y lo más importante, un vÍdeo con la grabación completa de su conferencia, cortesía de Grupo Farmasierra.

Fuente: Grupo Farmasierra

Mejora tu microbiota intestinal con los probióticos adecuados

Esta microbiota está constituida por más de 100 trillones de bacterias, por virus, hongos y arqueas. Todos ellos conviven de manera ordenada en el tracto intestinal, de manera que la ausencia de equilibrio entre ellos conlleva al desarrollo de problemas y patologías.
Al parecer el principal problema que plantea actualmente el estudio de la microbiota intestinal es un problema técnico: el cultivo de la gran mayoría de las bacterias no puede realizarse con los medios actuales y se necesitan estudios mucho más complejos basados en análisis del RNA bacteriano. Sólo unas 400 de las 1.600 especies bacterianas que habitan en nuestro intestino son cultivables, lo que dificulta estudiar su funcionalidad.

La microbiota tiene una importancia fundamental en nuestra salud y en nuestra enfermedad. No actúa sólo sobre el intestino, sino sobre otros muchos sistemas del organismo, como por ejemplo el sistema nervioso central, o incluso sobre la modulación del sistema inmune. De hecho, la microbiota tiene un efecto de protección frente a las bacterias patógenas, regula la inmunocompetencia/tolerancia, participa en la biosíntesis y las actividades metabólicas e incluso influye sobre el comportamiento y las emociones. Actualmente se la considera como un órgano metabólico más, con una actividad pro- y antiinflamatoria muy importante.

Las bacterias de la microbiota se nutren de los alimentos que ingerimos, fundamentalmente de los hidratos de carbono no absorbibles y de la fibra. Por ello, la dieta juega un papel tan importante en la composición de nuestra microbiota, y, por ende, en nuestro índice de masa corporal, y en tantos otros componentes de nuestro organismo.

Nos habló de los estudios e investigaciones que se están haciendo en la Universidad McMaster en Canadá con los trasplantes fecales como arma terapéutica en algunas patologías intestinales. De hecho, en la actualidad es el único tratamiento eficaz frente a la diarrea pseudomembranosa por Clostridium difficile, una enfermedad infecciosa recurrente que en muchos casos resulta letal. Si veis el vídeo de su conferencia entenderéis cómo realizan el trasplante fecal, los potenciales beneficios y los problemas que presenta esta terapia.

Para que funcione el trasplante fecal no sólo se requiere que el donante posea una microbiota excelente, sino que además es necesario que el receptor admita correctamente el material donado.

Ahora bien, hay una forma en que se pueden “trasplantar” las especies bacterianas individualmente: el empleo de probióticos.

De manera similar a lo que sucede con los antibióticos, que no todos sirven para resolver todas las infecciones, con los probióticos sucede lo mismo: los probióticos tienen sus indicaciones específicas. No es un concepto universal en el que todos vales para todo y en el que cuanto más cantidad y variedad mejor. ¡Que no nos confundan!

Es verdad que cuando vamos a la farmacia a comprar antibióticos no decimos “quiero antibióticos”, sino que pedimos “tal o cual antibiótico”, el que nos ha prescrito el médico como adecuado para eliminar el germen responsable de la infección que padecemos. Pues en el caso de los probióticos sucede algo parecido. No deberíamos ir y pedir “quiero un probiótico”, sino que deberíamos pedir - o recomendarnos el farmacéutico - aquél probiótico que haya demostrado el efecto beneficioso concreto que necesitamos. Por ejemplo, a nivel del tubo digestivo: aumento de la secreción de moco, cambios en el volumen/composición de las heces y gas intestinal, modificación de la flora intestinal, efecto antiinflamatorio en la mucosa intestinal,etc.

Hay datos que sostienen que los probióticos son útiles en enfermedades digestivas y en enfermedades extradigestivas.

El SII es una patología caracterizada por dolor abdominal y alteraciones deposicionales que padecen hasta un 8% de la población. Un trastorno que hasta en un 12% de los casos se desarrolla tras padecer una gastroenteritis y que en un notable número de ocasiones tiene su origen tras la toma de antibióticos.

En este punto nos recordó el Dr. Mearin que “en el mercado hay múltiples probióticos, pero no todos son iguales. Y no todos valen. Aunque la normativa no lo exija, los probióticos deben contar con ensayos clínicos aleatorizados, doble ciego y controlados que avalen su eficacia”.

En este contexto destacó los ensayos clínicos realizados con la cepa 35624 de Bifidobacterium infantis, Alflorex®, por O’Mahony y colaboradores, que demostraron por primera vez que un probiótico tiene un efecto antiinflamatorio.

Como conclusión, el Dr. Mearin nos lanzó los siguientes mensajes “no todos los probióticos funcionan, hacen falta estudios bien diseñados y necesitamos conocer su mecanismo de acción. Los probióticos no hacen magia, tienen mecanismos de acción, y ya contamos con datos que nos dicen que algunos probióticos, con Bifidobacterium infantis 35624™ (Alflorex®) funcionan y cómo”.

No dejéis de ver el vídeo. ¡Os lo recomendamos!

Deja un comentario

* Campos requeridos