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El deporte y las lesiones más frecuentes 2

El deporte y lesiones más frecuentes

Si realizas ejercicio físico o practicas algún deporte, lo más probable es que en algún momento hayas sufrido algún tipo de lesión, y posiblemente haya sido de tipo muscular, que es el  más frecuente en estas actividades. Estas lesiones son consideradas generalmente como “lesiones menores” pero los expertos refieren que de todas ellas casi un 10 % suelen ser graves y traen asociadas la generación de secuelas importantes.

¿Sabías que muchas lesiones musculares suelen estar generadas por factores que podemos controlar? Por ejemplo, la ausencia de preparación al ejercicio (calentamiento y estiramiento), el sobreentrenamiento, una técnica incorrecta al realizarlo, una alimentación inadecuada o la falta de concentración, entre otras.

Te contamos cuáles son las lesiones musculares que se producen con mayor frecuencia:

  1. Agujetas y sobrecarga muscular

Las agujetas son la consecuencia de microrroturas que se producen en el músculo cuando éste se somete a esfuerzos desacostumbrados o excesivos y/o a errores del entrenamiento, por ejemplo por un aumento brusco de la carga e intensidad, recuperaciones incompletas, técnica deficiente, etc.). Se observa que el músculo está endurecido, contracturado y poco elástico, y se produce dolor si se somete al músculo a una presión profunda.

Para prevenirlas, debemos ir incrementando la intensidad del entreno de manera progresiva a lo largo del tiempo.

  1. Contractura

Es una lesión progresiva que se produce en determinados músculos por la realización de esfuerzos de intensidad considerable durante un tiempo prolongado y/o la tensión acumulada por las malas posturas, gestos bruscos, el estrés, etc; afectando con mayor frecuencia a los músculos de las piernas y la espalda, especialmente en la zona del cuello y hombros (tortícolis), trapecio y lumbares.

Las contracturas se producen por un acortamiento de las fibras musculares en un punto localizado del músculo, que se muestra rígido y endurecido.

Al empezar el entrenamiento el dolor es fuerte y va bajando conforme el músculo se calienta, volviendo a ser fuerte cuando se termina. Esto se puede prevenir con un correcto calentamiento, así como con calor seco local, masajes o ejercicios suaves.

  1. Calambre muscular

Es la contracción muscular espontánea brusca, intensa, incontrolada y dolorosa de un músculo. Entre sus causas podemos destacar una deficiencia del riesgo sanguíneo o del retorno venoso en la zona que provoca la concentración de elementos residuales que irritan las fibras musculares, la deshidratación, la pérdida de sales minerales, edad avanzada, etc.

Se debe a trastornos producidos por pérdida de sodio, potasio y magnesio. No suele presentarse al principio del ejercicio, sino al final, cuando ya se han perdido minerales y se producen los calambres. Aparecen normalmente en los músculos mas relacionados con el ejercicio que estemos haciendo. Para evitarlo, es recomendable tomar sales y minerales para poder recuperar, así­ como estirar y aflojar los músculos cuando se den los propios calambres.

  1. Contusión

Se produce por el impacto de un elemento externo contra los músculos, lo que provoca que éstos queden comprimidos contra el hueso duro que hay debajo. Si el golpe es suficientemente fuerte puede incluso provocar la rotura o desgarro de los tejidos, rompiéndose capilares y causando la correspondiente inflamación de la zona.

  1. Tendinitis

Suele asociarse al exceso de realización de actividad física, aunque también se puede producir por elongación (estiramiento excesivo), contusión (impacto) o degeneración (deterioro o envejecimiento) del tendón. Esencialmente describe una respuesta inflamatoria que se produce dentro de dicho tendón.

  1. Tirón o distensión muscular

Es una de las lesiones más comunes y se presenta cuando el músculo ha sido sometido a un estiramiento exagerado y en muchas ocasiones sin haber hecho antes el calentamiento adecuado. Suele ir acompañado de dolor y en muchos casos se produce un hematoma.

Implica un estiramiento excesivo de las fibras musculares y sus tendones, pudiendo llegar incluso a desgarrarse parcialmente (desgarro muscular) o completamente (rotura fibrilar), causando el deterioro del movimiento activo.

Los desgarros (rotura total o parcial de una parte del músculo), son especialmente frecuentes en gemelos, isquiotibiales o cuádriceps. Las causas de estas lesiones pueden ser un cambio brusco de temperatura para el músculo, un esfuerzo sobreexpuesto de lo que el músculo puede soportar, o bien, un esfuerzo añadido antes o después del ejercicio, como puede ser acelerones y desacelerones. Si la rotura no supera el 5%, no habrá una gran pérdida de fuerza, pero sí un malestar alrededor de la zona lastimada, lo que produce un gran dolor al querer contraer el músculo.

Una rotura puede tardar varias semanas en curarse, siempre y cuando se haga el reposo adecuado y no se hagan sobreesfuerzos.

  1. Rotura de tendón

Puede ser parcial o total, con dolor e incapacidad de movilidad cuando participa el tendón afectado.

La mayoría de las lesiones ocurridas durante la práctica de la actividad física son prevenibles y podemos controlar algunos de los factores que las producen. Ya que uno de los objetivos que nos planteamos al practicar el ejercicio físico es “mejorar nuestra calidad de vida”, presta mucha atención a la prevención de lesiones o de lo contrario podrías quedar inhabilitad@ durante un tiempo, tras el cual tendrías que volver a partir de cero para conseguir tu meta.