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Sequedad vaginal en el postparto

sequedad vaginal en el postparto

Los estrógenos son las hormonas encargadas de mantener tanto la vitalidad de los tejidos de la zona íntima de la mujer como la menstruación.

La vagina es el órgano con mayor concentración de receptores de las hormonas femeninas (estrógenos) del organismo, por eso es muy sensible a cualquier variación de niveles de esta hormona. Todo aquel estado que produzca una disminución de estrógenos puede traducirse en una pérdida de espesor y debilitamiento del revestimiento epitelial de la vagina y de los tejidos de la vulva, así como una falta de lubricación en la zona. Se produce la sequedad vaginal.

Conforme disminuye la cantidad de estrógenos en el organismo, las paredes vaginales van adelgazando y se produce un aumento de sensibilidad en la zona. Por otro lado, los niveles de estrógenos influyen sobre las condiciones de humedad, pH y composición del flujo vaginal, lo que puede desembocar en una menor secreción de flujo vaginal que trae consigo molestias por sequedad y un mayor riesgo de contraer infecciones. En definitiva, la explicación de esta sintomatología se basa en la respuesta de la vagina a los estrógenos.

Durante el embarazo la producción de estrógenos se dispara hasta sr mil veces superior que antes de la gestación, pero después del parto, esto es durante el puerperio, la concentración de estas hormonas desciende de manera brusca hasta alcanzar el nivel que la mujer tenía antes del embarazo.De tener cifras astronómicas de estrógenos y progesterona segregadas por la placenta, tras el parto nos quedamos casi a cero de esas hormonas, mientras que segregamos prolactina, que es una hormona antagonista respecto a las que hacen ser fértil y tener libido (estrógenos, progesterona y testosterona).

La lactancia materna, sobre todo durante los seis primeros meses, estimula la producción de hormonas como la oxitocina y la prolactina, provocando a su vez una disminución en la producción de estrógenos por parte de los ovarios, produciéndose un déficit muy marcado pero transitorio de estas hormonas y un bloqueo del sistema reproductor femenino que retrasa el inicio de la ovulación. Todo ello repercute sobre la lubricación de la vagina (produciéndose una atrofia vaginal transitoria) y, a su vez como es lógico, en las relaciones sexuales, con la aparición de dispareunia (dolor durante las relaciones sexuales).

La lactancia materna provoca en la mujer una situación hormonal parecida a la menopausia, con signos comunes como sequedad vaginal y sofocos"

Sin embargo, aunque se siga dando el pecho, alrededor de los 6 meses la prolactina ya no alcanza valores tan altos como en el posparto inmediato, pues la producción de leche deja de ser un fenómeno endocrino (controlado por hormonas) y se mantiene gracias al efecto reflejo producido por la succión y el vaciado frecuente de los pechos. Los niveles basales de estrógenos, progesterona y testosterona vuelven a subir, y también empieza a recuperarse la libido.

Los estrógenos son las hormonas encargadas de devolver a la vagina sus características de normalidad, consiguiendo que la pared vaginal recupere el grosor y elasticidad inicial y se normalicen las secreciones vaginales. Por ello, estas molestias en principio sólo requieren paciencia porque acaban desapareciendo solas gradualmente pasados unos cuantos meses después del parto. Sin embargo, actualmente disponemos de medios seguros para minimizarlas. Como la terapia hormonal está contraindicada en madres lactantes, lo recomendable es utilizar productos hidratantes y lubricantes para minimizar estas molestias que suelen desaparecer cuando acaba la lactancia.

Seguramente tu madre, tus hermanas o amigas te darán muchos consejos a este respecto. Nada pierdes escuchando lo que te digan, pero recuerda que lo mejor  es siempre seguir las indicaciones y consejos que tu ginecólogo y tu pediatra te indiquen.

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