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El invierno y las contracturas musculares

contractura muscular

El dolor muscular es un problema frecuente para muchas personas. ¿Quién no ha padecido un fuerte dolor de cuello, de hombro, una lumbalgia...? La contractura muscular suele estar muy relacionada con tensión, sobrecarga o lesión muscular por un ejercicio o trabajo físicamente exigente.

Hay muchas actividades diarias y causas comunes que pueden ser responsables de producir contracturas musculares: el sedentarismo, adoptar posturas incorrectas y forzadas en el trabajo (sentarse incorrectamente durante muchas horas frente al ordenador, sujetar el teléfono con la oreja y el hombro, estudiar con la cabeza muy agachada, etc.). También pueden ser causa de una contractura el hecho de permanecer mucho tiempo de pie, cargar pesos de forma inadecuada, un mal entrenamiento o una alimentación insuficiente en deportistas (falta de glucógeno en el músculo) e incluso el frío.

De no tratarse adecuadamente y seguir repitiendo los movimientos y esfuerzos musculares que generan el dolor, el cuadro empeorará y puede llegar a convertirse en un dolor crónico de difícil control.

Muchos dolores musculares y contracturas pueden desencadenarse o agravarse con los diferentes cambios climáticos, como los cambios en el viento, la presión barométrica, la humedad y la precipitación. Otro responsable frecuente del dolor muscular es la temperatura. El clima más frío puede agravar o provocar la aparición de dolor muscular y articular de varias maneras.

Ya tenemos encima el invierno y con él las bajas temperaturas. En estos días, por mucha ropa que nos pongamos nuestra primera reacción es encogernos. Estos movimientos involuntarios y bruscos del músculo que se contrae como defensa pueden ser una de las principales causas que nos provoquen contracturas musculares, que en definitiva son contracciones exageradas de la fibra muscular.

Si bien es un problema más habitual en personas con sobrepeso, mujeres embarazadas o en edades por encima de los 40 años, la mayoría de las contracturas tienen un buen pronóstico. Es fundamental que permanezcas activo, positivo y que te incorpores cuanto antes a las actividades diarias y al trabajo; así como recordar unas pautas posturales básicas para evitar que vuelva a aparecer.

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