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Cómo combatir la astenia otoñal

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Hasta hace apenas dos semanas estábamos disfrutando de las temperaturas veraniegas, pero ¡ya ha llegado el otoño! Sin embargo, la llegada de la nueva estación trae muchas más consecuencias que colores bonitos y la caída de hojas de los árboles.

La bajada de temperaturas, la llegada de las lluvias, la disminución de horas de luz solar, los cambios de horario, de nuevo el estrés…. todo ello hace que los días se empiecen a volver más grises y a veces nuestro estado de ánimo acaba estando también así, “un poquito gris”, provocando alteraciones en nuestro biorritmo y estado de ánimo.

En esta época del año muchas personas nos sentimos más cansados de lo habitual, como sin fuerzas, sin vitalidad para abordar el día a día, con cambios de ánimo, tristeza, apatía, decaimiento o dificultad para conciliar el sueño. El cambio de estación puede llegar incluso a afectar las defensas de nuestro organismo, haciéndonos más vulnerables a resfriados e infecciones víricas como la gripe.

Todo este conjunto de síntomas tiene un nombre: “astenia otoñal”.

¿Por qué se produce la astenia otoñal?

La “astenia otoñal” no es ninguna enfermedad sino un fenómeno totalmente normal y pasajero que no responde a una causa justificada, simplemente a la adaptación de nuestro organismo al cambio de estación, y suele durar pocos días o semanas. Sin embargo, este “desorden biológico” que desaparece en cuanto el organismo se adapta y regula, se ha convertido últimamente en un motivo frecuente de consulta médica durante esta época.

Síntomas de la astenia otoñal

  • Cansancio y debilidad generalizada.
  • Somnolencia y dificultad para conciliar el sueño.
  • Cambios de ánimo, apatía, tristeza
  • Falta de apetito.
  • Reducción de las defensas por lo que nos volvemos más propensos a resfriados e infecciones.
  • Falta de concentración.

¿Cómo prevenir o paliar la astenia otoñal?

Para combatir la astenia otoñal el mejor tratamiento es su prevención siguiendo unos hábitos de vida saludables pero, sobre todo, da tiempo a tu organismo a acostumbrarse al cambio de estación. Sigue estas recomendaciones:

    • Mantén una alimentación variada, sana y equilibrada. La dieta debe ser rica en vitaminas y fibra (fruta, frutos secos, cereales integrales, verdura y legumbres) y debe aportar proteínas (pescado, huevo, carne baja en grasas) para el buen funcionamiento del sistema nervioso y para estimular la producción de neurotransmisores que regulan las emociones. Fracciona las ingestas a lo largo del día y mantén un horario de comida. Evita la comida “basura”.
    • Duerme las horas necesarias y respeta los patrones del sueño. Intenta mantener un horario fijo para acostarte y levantarte. Así lograrás regular los biorritmos y los estadios de sueño y vigilia.
    • Realiza actividad física de forma moderada. El ejercicio físico de forma regular y moderado relaja la mente por la secreción de endorfinas y mantiene el tono muscular.
    • Aprovecha las horas de luz natural para hacer actividades al aire libre. La luz solar ayuda a levantar el ánimo ya que activa una serie de neurotransmisores y estimula la segregación de hormonas responsables de las emociones y del control biológico en función del día y la noche.
    • Reduce el consumo de sustancias excitantes para el sistema nervioso como la cafeína, teína, el alcohol y el tabaco.
    • Realiza actividades intelectuales que te estimulen y motiven. Te ayudarán a aliviar la sensación de apatía.

Si estas medidas no fueran suficientes para hacer frente a la astenia otoñal, puedes completar tu dieta con complementos alimenticios a base de vitaminas y minerales, sobre todo si no ingieres todos los nutrientes que necesitas, o necesitas aumentar tus defensas.

En cualquier caso, consulta siempre antes con tu médico, sobre todo si el cansancio persiste durante un periodo excesivamente prolongado.

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