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¿Calor o frío frente al dolor muscular?

dolor muscular

“¡Ponte hielo sobre el tobillo!” o “Cuando llegues a casa, te enciendes la manta eléctrica y descansas”, son frases que solemos oír siempre que nos hemos dado un golpe, nos duele alguna articulación o sufrimos de tensión muscular. Pero ¿qué debemos hacer? ¿Aplicar calor o frío? Si preguntas a la gente que te rodea, escucharás consejos de todo tipo, incluso contradictorios, en muchas ocasiones.

Desde Nutrición, Salud y Belleza te damos varios consejos para que sepas qué hacer según la situación.

¿Cuándo aplicar frío?

El frio produce efecto analgésico: alivia el dolor del traumatismo y cierra los vasos sanguíneos (vasoconstricción) ralentizando la llegada de sangre a la zona afectada, disminuyendo la inflamación de la zona afectada.

Por ello, cuando aplicamos frío buscamos anestesiar el dolor y reducir la hinchazón de la zona afectada. Se utiliza en:

  • Golpes
  • Esguinces, torceduras, luxaciones, fracturas.
  • Pequeñas roturas de fibras por sobrecargas o contusiones
  • Para aliviar las articulaciones después de practicar deporte (rodillas y tobillos, sobre todo).

Lo ideal es aplicar el frio durante las primeras 72 horas, pero ¡ojo! Ten mucho cuidado con las quemaduras que puede provocarte en la piel.

Para aplicar frío podemos utilizar bolsas de guisantes congelados, bolsas de gel o los saquitos Cerecita®  (almohadilla rellena de huesos de cereza) previamente enfriados en el congelador. Si aplicamos cubitos de hielo, no vamos a conseguir que el frío alcance todas las partes de una articulación.

La aplicación debe durar unos 5-10 minutos, máximo 15 (para evitar el “efecto rebote”). Cuando la temperatura de la piel baja en exceso, el cuerpo responde con una vasodilatación para que llegue más sangre a la zona y ésta no sufra quemadura por frío, y descansa durante dos horas. El frío hará que la circulación de la sangre sea más lenta en esa área y el dolor y la inflamación disminuyan. Si dejamos mucho tiempo el frio en la zona dolorida, el cuerpo volverá a enviar sangre a la zona para recuperar la temperatura y esto puede producir que se reavive la sensación de dolor.

Podemos provocar quemaduras si aplicamos hielo o una bolsa congelada directamente sobre la piel. Es recomendable utilizar un producto destinado a este fin y en cualquier caso, pon un paño de algodón entre tu piel y el frío.

 
¿Cuándo aplicar calor?

El calor produce un aumento del flujo sanguíneo , mejorando el aporte de nutrientes a los tejidos doloridos, haciendo disminuir la sensación de dolor, aumentando la elasticidad y plasticidad de los músculos afectados, mejora la contractibilidad del músculo y disminuye la rigidez articular. No es un tratamiento en sí, pero sí una gran ayuda.

Se recomienda aplicar calor en casos de:

  • Contracturas musculares y lesiones por esfuerzo excesivo
  • Dolor cervical y lumbalgia
  • Dolores articulares (rigidez, tortícolis, malas posturas)
  • Artrosis
  • Dolores menstruales
  • Antes de entrenar (para aumentar la flexibilidad y evitar lesiones)

Las aplicaciones de calor pueden realizarse utilizando una manta eléctrica, bolsas de agua caliente, duchas calientes, etc.   Desde NS&B te recomendamos las mantas Cerecita®, que puedes calentar en microondas, horno, o en el radiador.

Aplica el calor de manera intermitente, en periodos de 15-30 minutos y con descansos de 2 horas. Recuerda que aplicar calor sobre una zona durante mucho tiempo (como por ejemplo dejar la manta eléctrica encendida toda la noche mientras duermes) es muy dañino porque puede provocar un edema y una posible quemadura.

Nunca pongas calor encima de una zona sobre la que se hayas puesto cremas o sprays de efecto calor, ya que que la suma de los mismos puede provocarte quemaduras severas. Además, el calor excesivo puede provocarte una bajada de tensión e incluso mareos.

¿Cuándo se puede usar frío o calor para la misma lesión? En las lesiones crónicas se aplica calor antes de la rehabilitación para aumentar la elasticidad y facilitar el tratamiento y el proceso regenerativo y se aplica frío al terminar para evitar la inflamación de los tejidos afectados.

Ten cuidado en que el calor o el frío que te apliques no sean excesivos, para no provocar quemaduras ni sensación de malestar. Consulta siempre con tu médico si el dolor persiste.

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