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¿Por qué se produce la deshidratación de la piel?


 
La hidratación de la piel es fundamental para mantenerla joven y bella. La contaminación ambiental, el estrés, los cambios bruscos de temperatura… van apagando la luminosidad y vitalidad de nuestra piel, envejeciéndola y afeándola.
 

La limpieza y la hidratación son dos los procesos básicos que actúan en conjunto para mantener la salud de nuestra piel. El nivel de hidratación dependerá de la facilidad que tenga para retener parte del agua que pasa por ella. Las ceramidas son las verdaderas encargadas de determinar el nivel de hidratación, además de proteger y reparar las agresiones solares.
 
Pero con el paso de los años, nuestra piel va perdiendo su capacidad de retener agua y por tanto también de eliminar las toxinas. Conforme va perdiendo esta capacidad, pierde sus propiedades suavizantes y protectoras y se vuelve cada vez más seca y menos elástica, apareciendo las primeras arrugas.
 
Los síntomas de la sequedad de la piel se muestran en forma de aspereza, rugosidad, tirantez, poca flexibilidad y tendencia a cuartearse. A partir de los veintitantos, se puede comprobar cómo, si después de enjabonarla no se le aplica una crema, aceite, gel o leche hidratante, muestra uno o varios de estos inconvenientes.
 
Cuando utilicemos productos hidratantes para nuestra piel, éstos deben proporcionarnos la suavidad y la elasticidad perdida, ya que su función no es otra que la de regular el pH de nuestra piel, aportar los oligoelementos y las vitaminas que necesitamos para evitar el agrietamiento y la descamación, potenciar la formación de tejidos proteicos que retrasen el envejecimiento y actuar contra los radicales libres.

Una piel firme y elástica sólo se consigue manteniéndola hidratada.

 
De esto se encarga la última generación de productos para aplicar después del baño o de la ducha que, además, proporcionan a la piel múltiples beneficios. Para conseguir este propósito, las firmas de cosmética no dejan de experimentar con toda suerte de texturas innovadoras y de nuevos ingredientes.
 
Y como la hidratación también va por dentro, debemos llevar una dieta sana y rica en vitaminas, en la que no debe faltar las verduras, las frutas y los cereales integrales, y por supuesto, beber un mínimo de 1-2 litros de agua al día. Por otro lado, se debe reducir el consumo de alimentos precocinados o enlatados, así como la ingesta de alcohol, café y tabaco, ya que estos productos atacan nuestra piel.
 

Una piel hidratada parece más radiante, llena de vida; su textura es más suave, lisa, flexible y, además, está mejor preparada para defenderse de agresiones como el sol, el frío, la polución... Que tu piel retenga el agua necesaria para su buen funcionamiento y mejor aspecto depende, en parte, de ti. Sigue leyendo y entérate bien.
 
 
¿Cuáles son las causas de deshidratación de la piel?
Hay muchas razones, pero lo fundamental es que nos pasamos el día metidos en habitaciones cerradas, sin humedad, con calefacción o aire acondicionado. Otras causas: el clima muy frío o muy caliente, estar mucho tiempo al sol, el estrés, las enfermedades... La contaminación ambiental es en gran parte la responsable de la deshidratación de la piel. La piel es una parte viva del cuerpo y va a reaccionar en cuanto no está contenta.

 
 
¿Es cierto que incluso la piel grasa puede estar deshidratada?
La piel es grasa porque tiene un exceso de lípidos, pero puede carecer de agua. De hecho, es fundamental hidratar muy bien la piel grasa para facilitar la actuación de los productos anti-sebo.
 
 

¿Qué diferencia hay entre una piel seca y una piel deshidratada?
La piel seca no tiene lípidos suficientes, mientras que la piel deshidratada carece de agua. No es lo mismo, pero una piel seca suele estar deshidratada y tienen en común que ambas se sienten incómodas.
 
 
¿Cómo saber si mi piel es seca o está deshidratada?
Podrás reconocerlo de la siguiente forma: Si al levantar hacia arriba la epidermis de las mejillas con el dedo índice en horizontal se forman unas líneas muy finas, falta hidratación. En cambio, el signo de la sequedad o falta de lípidos es la descamación.
 
 
¿La deshidratación es responsable de la aparición de arrugas?
Sí, se forman sobre la piel unas pequeñas líneas finas y horizontales que al principio apenas son perceptibles y que se eliminan si se hidrata la piel. El problema es que, si no lo haces, con el tiempo se convierten en arrugas más profundas. Se pueden tener arrugas de deshidratación, no de envejecimiento, desde los 18 años.

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