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El producto más adecuado para cada tipo de piel


 

Cada persona tiene un tipo de piel diferente: seca, deshidratada, grasa, sensible, mixta… con unas características diferentes. Por eso, las cremas que uses para el cuidado y limpieza diaria de tu piel deben adaptarse a ti para ser más efectivas. ¿Sabes cuál es tu tipo de piel?

La piel va cambiando con el paso de los años. Cada edad y cada estado de la piel tienen unas necesidades. Una piel muy joven y una piel madura requieren unos cuidados y unos cosméticos completamente diferentes, porque las características fisiológicas de ambas son diferentes.

Es natural que con el transcurso de los años la piel, independientemente de su tipo, sufra cambios y pierda su elasticidad, firmeza y tersura. También es posible que esto le ocurra a una persona joven si no provee a su piel de los cuidados que ésta necesita. El cuidado de la piel no sólo guarda relación con la edad, también con el tipo de piel que tengamos y los productos que utilicemos en su cuidado.

Cualquier decisión sobre el cuidado de tu rostro requiere saber previamente cuál es tu tipo de piel, ya que de ello dependerán los productos necesarios para protegerlo. La mayoría de nosotras sabemos bien qué tipo de piel tenemos, pero para algunas personas no es tan fácil determinar su tipo de piel. Es importante que acudas a un profesional que te asesore sobre tu tipo y estado de la piel y te indique los productos que más apropiados para ti, para mantenerla saludable y bella.

        Tipos de pieles

• Piel Seca / Piel deshidratada
Es de aspecto opaco y rugoso, áspera al tacto y con tendencia a descamarse. Como su película de grasa natural es insuficiente, presenta poros muy cerrados, casi invisibles, con un aspecto mate, y se irrita con facilidad. Otorga una sensación de tirantez, aspereza, y tiende a la formación de arrugas y al enrojecimiento en las partes más sensibles.

Las personas con la piel seca son más propensas a tener una piel con arrugas que la que tiene la piel grasa. El sol, el aire y la contaminación contribuyen a que se agraven estos efectos.

La piel seca es la que más cuidados necesita.

Es importante que acudas a un profesional que te asesore sobre tu tipo y estado de la piel y te indique los productos que más apropiados para ti, para mantenerla saludable y bella.

• Piel normal
Es el cutis menos frecuente en adultos, similar al de un niño, ya que es fino, flexible y muy suave. Se caracteriza por tener los poros muy pequeños y cerrados, lo que impide la formación de espinillas e impurezas; tampoco presenta descamación ni la consecuente sensación de tirantez. Aunque posee una ligera capa grasa en la superficie, no tiene un brillo aceitoso. Su color es rosado.

Las personas con este tipo de piel solo necesitan un régimen básico de belleza para mantener el balance natural. Pero sin cuidarse la piel y sin una alimentación adecuada la belleza de esta piel no dura mucho tiempo.

• Piel Mixta
En el rostro esta piel se manifiesta con una zona "T" ligeramente grasa y brillante, compuesta por la frente, nariz y mentón; mientras que las mejillas y el contorno de los ojos tienen un poco de sequedad. Asimismo, presenta una cierta tendencia a los puntos negros.

Debido a que en este tipo de pieles existe una zona seca y otra más bien grasa, es preciso efectuar una rutina de cuidados que tenga en cuenta ambos aspectos: hidratar la zona seca y reducir la secreción sebácea en la zona grasa.

• Piel grasa
Este tipo de piel presenta un aspecto brillante y tiene los poros abiertos. Se caracteriza por una sobre producción de sebo y aceites, que se traduce en formación de espinillas, poros abiertos, puntos negros y barros.

Son rostros que transpiran bastante, por lo que el maquillaje se escurre, y su aspecto es pálido y amarillento, producto de la deficiente circulación sanguínea.

La piel grasa es especialmente habitual durante la adolescencia cuando los cambios hormonales promueven esta sobreproducción. La ventaja de esta piel es que se mantiene joven por más tiempo. No se arruga con facilidad, debido a que es más resistente a los agentes externos que las otras pieles.

Esta piel requiere cuidados especiales con limpiadoras, lociones y cremas adaptadas a este tipo de piel y que impidan la acumulación de impurezas.

• Piel sensible
Esta piel es delicada, ligeramente seca, se irrita fácilmente y es propensa a sufrir alergias e irritaciones por cosméticos, perfumes o detergentes. Los cambios atmosféricos y climáticos y los cosméticos no apropiados pueden causar irritación, dejando la piel rojiza y a veces con visibles vasos sanguíneos.

No es extraño encontrar personas que, además de tener el cutis graso o seco, son además muy reactivas.

Suele producir sensación de tirantez en el rostro si no se trata con los productos adecuados