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Tipos y estadíos de la celulitis

Tipos de celulitis

Conocer el tipo de celulitis que sufrimos nos puede ayudar a hacerle frente y combatirla con mayores garantías de éxito.

En un post anterior os comentábamos que hay diversas maneras de clasificar la celulitis según el aspecto que valoremos.

Por ejemplo, si nos centramos en su localización,  según la zona del cuerpo en que aparezca hablaremos de:

  • Celulitis generalizada: aparece exclusivamente en mujeres con obesidad y hábitos alimenticios desequilibrados. Es fundamentalmente un trastorno estético. Comienza en la pubertad y se va haciendo más nociva conforme aumenta la edad, incrementándose los trastornos y causando importantes cambios estéticos (hoyuelos en la zona del abdomen, las caderas, las nalgas y los muslos)
  • Celulitis localizada: ya no se trata de una cuestión exclusivamente estética, sino que también conlleva dolor, edema y sensación de pesadez en las piernas, haciendo mucho más complicado el proceso. Suele aparecer en la zona del abdomen, las nalgas, la parte inferior de la espalda, en la parte inferior de los tríceps, los tobillos, y en la piel que se acumula debajo de las axilas.

Y también os contábamos que además del lugar en que se manifieste, debemos tener claro que existen diferentes tipos de celulitis según su consistencia, lo que se aprecia con facilidad al pellizcar las zonas con más predominio de celulitis. Al hacerlo podremos observar desde pequeñas irregularidades en la piel en forma de hoyuelos hasta zonas de piel fuertemente inflamadas que revelan dolor al presionarlas.

Según su correlación con la consistencia del tejido afectado podemos diferenciar 3 tipos de celulitis:

  • Celulitis blanda o flácida: en este estadío aparece la llamada “piel de naranja". La formación de micronódulos de grasa junto a la degeneración y destrucción de las fibras de colágeno y el aumento de mucopolisacáridos, llevan a una pérdida de la estructura por la presión que ejercen los tabiques fibrosos a los adipocitos. La piel de naranja suele provocar dolor y se puede visualizar a simple vista y a la palpación. Hay una notable disminución de la circulación lo que lleva a una hipotermia en la zona. Hay una notable liberación de  mucopolisacáridos y de fibrina de origen plasmático al espacio intersticial.
  • Celulitis edematosa: se caracteriza por trastornos circulatorios a nivel venoso y linfático, que provocan edema intersticial interadipocitario. En este estadío puede observarse una disminución de la elasticidad de la piel, sensación de pesadez en las piernas y zonas hipotérmicas. Se observa una tendencia al aumento de volumen de la grasa, especialmente en caderas, muslos, cara interna de rodillas y piernas.
  • Celulitis compacta o fibrosa: al estadío edematoso se asocia un mayor desequilibrio a nivel microcirculatorio por salida de suero desde los capilares al tejido subcutáneo, que se acumula en el intersticio, y como consecuencia se produce una hiperplasia e hipertrofia de las fibras reticulares. En este estadío pueden aparecer venitas superficiales (telangiectasias) y se hace más visible el edema acumulado. Debido al fracaso microcirculatorio veno-linfático se acumulan en el tejido subcutáneo gran cantidad de mucopolisacáridos que alteran el tejido conjuntivo y producen una disminución de la elasticidad cutánea.

Y finalmente, desde un punto de vista práctico y sencillo podemos resumir varios estadíos en la formación de la celulitis:

  • Estadío 0: Piel de aspecto normal, al pinzamiento no aparece “piel de naranja”.
  • Estadío 1: Aparición de piel de naranja exclusivamente al pinzamiento.
  • Estadío 2: Piel de naranja de aparición espontánea, pero únicamente por acción de la gravedad (posición de pie).
  • Estadío 3: Piel de naranja permanente, en cualquier posición (incluso tumbada).

En cualquier caso, y partiendo de que debemos entender la celulitis como problemas de textura en piel con un carácter crónico, debemos tener muy claro que para derrotarla es necesario ganarle muchas batallas, que pasan por:

  • Retrasar la aparición de la celulitis.
  • Mejorar el aspecto de la celulitis presente.
  • Evitar el empeoramiento de la textura de piel de naranja.

Y para ello, además de cuidar nuestra calidad de vida (hábitos de alimentación, descanso,  deporte, etc), es necesario cuidarse periódicamente con tratamientos medico-estéticos localizados y productos cosméticos adecuados.

Una persona que tiene "cartucheras" se las quita y no las vuelve a tener. Pero alguien con "piel de naranja" necesita cuidarse siempre y realizar tratamientos periódicos para mantener el problema a raya.

Aunque a fuerza de “machacarla” la celulitis llegue a desaparecer, es importante que recordemos que la celulitis es una condición de la piel y tiene tendencia a reaparecer si se baja la guardia y no nos cuidamos.

Los tratamientos para afrontar la celulitis son también muy variados. Dependiendo del tipo de celulitis puede estar más indicado un tratamiento o combinación de tratamientos que otros. No existe un tratamiento único ideal para cada tipo de celulitis, normalmente funcionan bien los combinados y debe ser el criterio profesional y su consejo el que permita al paciente iniciar el tratamiento más interesante para su caso.

¡No bajes la guardía!