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Serum facial: la importancia de utilizarlo

la importancia del serum

Cada día es más frecuente escuchar hablar de los serums en detrimento de las cremas hidratantes. Pero ¿sabes cuál es la diferencia entre un serum facial y una crema? ¿Son compatibles o son complementarios?

Para empezar, debes saber que un serum es un concentrado cosmético con activos potentes para una acción específica. Puede ser reafirmante, hidratante, iluminador, nutritivo, entre otras fórmulas. Su textura suele ser más fluida y ligera para facilitar una rápida absorción y una mejor penetración hacia las capas más profundas de la piel.

¿Qué diferencia existe entre un serum y una crema?

El serum es un “concentrado de belleza”, en el que, a diferencia de las cremas de tratamiento, la concentración de principios activos es mucho mayor. Cualquier serum cumple 4 reglas básicas: alta concentración de activos, absorción inmediata, acción rápida y reparación profunda. Aunque los serum contienen activos parecidos o iguales a las cremas, son productos muy distintos. Y la diferencia se encuentra precisamente en la concentración. Unas gotas de serum puede contener la misma cantidad que una tarrina completa de la crema.

También a diferencia de las cremas, y precisamente por su formulación, por sí solos no ejercen el “efecto barrera” o de protección sobre la piel ni la proporcionan suficiente hidratación o nutrición.

El serum y la crema son complementarios

El serum es un tipo de producto que trata de forma más eficaz las necesidades de la piel y su textura fluida permite que penetre rápidamente, un tratamiento complementario que debe utilizarse al mismo tiempo que la crema.

El serum se aplica sobre la piel limpia, permite recargar de activos la piel, la prepara para el tratamiento posterior, potencia los efectos de la crema y ayuda a que sus activos también se absorban de manera rápida y eficaz.

Con la crema se aprecian los efectos a más largo plazo, mientras que con los sérums se aprecian los efectos con más inmediatez por su mayor concentración de activos.

Cuándo y cómo debe aplicarse el serum

En primer lugar, el serum debe aplicarse sobre la piel limpia. Es importante proceder a la limpieza de nuestro rostro antes de aplicar el serum ya que si tenemos impurezas en el cutis el serum no se absorberá igual de bien, y por lo tanto su eficacia se verá reducida.

Por eso, primero nos desmaquillamos y limpiamos la cara con una leche limpiadora o gel para el rostro y aplicamos a continuación el tónico. Tras este procedimiento, aplicamos el serum.

Es conveniente utilizar el serum tanto de día como de noche, siempre sobre la piel limpia y aplicándolo en 4 zonas clave del rostro: frente, mentón, mejillas y nariz, extendiéndolo siempre desde el centro de la cara hacia fuera, y siempre antes de la crema habitual. No olvides cuello y escote, una zona que sufre mucho los efectos del paso del tiempo.

Recuerda que, como te hemos comentado anteriormente, el serum actúa en las capas más profundas de la piel y si lo aplicásemos después, la crema formaría una película sobre la piel que impediría que éste penetrase correctamente.

Cuando el serum se haya absorbido, aplicamos nuestra crema habitual o de tratamiento. De este modo, con la crema “sellamos” la piel y ayudamos a que nuestra piel retenga el agua.

No olvides que aunque el serum es un producto muy potente, no es conveniente utilizarlo solo, puesto que los serums no contienen factor de protección solar ni la capacidad de producir el “efecto barrera” en tu piel.

 

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