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¿Sabes qué tipo de celulitis tienes?

Tipos de celulitis

¿Sabías que no todas las celulitis son iguales? Independientemente de su localización, hay diferentes tipos de celulitis y todos ellos evolucionan lentamente, e incluso a veces se producen varios de ellos en una misma persona

Conocer el tipo de celulitis que tenemos y la forma en que puede evolucionar nos puede ayudar a hacerle frente con mayores garantías de éxito.

Debes tener claro, que independientemente de la zona del cuerpo en que se manifieste (generalizada y localizada), también existen diferentes tipos de celulitis según su consistencia. Al pellizcar las zonas con más predominio de celulitis podrás apreciar fácilmente el tipo de lesión que predomina: desde pequeñas irregularidades en la piel en forma de hoyuelos por acumulación de líquido y grasa, hasta zonas de piel fuertemente inflamadas con elevaciones y nódulos bien visibles que manifiestan dolor al presionarlas.

 

Tipos de celulitis según su consistencia

La celulitis se caracteriza por irregularidades en la piel, como hoyuelos u ondulaciones, causados por alteraciones en la anatomía del tejido subcutáneo.

Según la consistencia del tejido podemos diferenciar básicamente 3 tipos de celulitis:

  1. Celulitis blanda

Es el tipo de celulitis más habitual, y suele manifestarse sobre todo en mujeres a partir de los 30 años y con exceso de peso: personas sedentarias (que no realizan habitualmente actividad física, o que alguna vez fueron activas y ya no lo son) y personas que han sufrido cambios bruscos de peso en breves períodos de tiempo. Aumenta con la edad o al engordar y el proceso se agrava con la falta de tonicidad muscular.

Suele ser la consecuencia de: sedentarismo, y sobre todo el sobrepeso y la obesidad.

Normalmente aparece en muslos, glúteos, abdomen y brazos, y en la mayoría de los casos no es dolorosa. Como su nombre indica, es blanda al tacto. Las áreas afectadas se ven mejor tumbada que de pie. Se distingue por la flaccidez y aspecto más gelatinoso de las zonas afectadas, que se hunden al presionar, y al no presentar consistencia se mueven al andar o cuando cambiamos de postura. La piel toma el aspecto típico de “piel de naranja”.

La celulitis blanda produce en algunos casos sensación de pesadez y en muchas ocasiones varices, varicosidades o edemas blandos con retención de líquidos.

Soluciones: Perder peso lentamente (seguir una dieta equilibrada y variada), hacer ejercicios de resistencia para ganar tono muscular, mejorar la circulación, utilizar cosméticos con acción reductora, anticelulítica y reafirmante de la piel (enlace Slim Body) y aplicarlos siempre mediante masajes; y combinarlos con productos que activen el retorno venoso (enlace Cremigel) para mejorar la circulación. Dentro de los tratamientos estéticos te ayudarán los de gimnasia pasiva -electroestimulación- por su efecto drenante y reactivador, los de vacumterapia por su efecto movilizador de las grasas, la radiofrecuencia cuando haya exceso de grasa, entre otros.

  1. Celulitis dura, compacta o fibrosa

Es más frecuente en mujeres jóvenes de complexión atlética, especialmente deportistas o bailarinas, en las que sus tejidos son firmes y están bien tonificados debido al ejercicio.

Suele ser una de las primeras formas de manifestación de la celulitis. Se origina en la adolescencia y si no se elimina a tiempo, permanece durante toda la vida. Puede asociarse con otros tipos de celulitis y presentarse todas a la vez.

Se manifiesta en la cara externa de los muslos (cartucheras) y en la cara interna de las rodillas.

La piel se ve tersa y granulada como la piel de naranja, pero no cambia de aspecto al caminar. Da la impresión de que la piel estuviera firmemente pegada al músculo, presentándose como un bloque compacto con hoyitos y es difícil pellizcarla con los dedos.

Puede llegar a ser muy dolorosa, incluso sin tocar o apretar los nódulos. La piel está sometida a tanta presión cuando se tiene celulitis compacta que en muchas ocasiones aparecen estrías.

Se asocia generalmente a una alimentación pobre en nutrientes y a una piel poco oxigenada.

Soluciones: Hay que combatirla cuanto antes, pues tiene un buen pronóstico y cuanto más reciente es mejor se combate.  Requiere aplicación intensiva de cosmética activa a medio-largo plazo, dos veces al día y algún tratamiento estético con aparatología que ayude a “despegar” la piel del músculo (endermología, mesoterapia, ….).

 3. Celulitis edematosa (Piel de naranja)

Es la menos frecuente y la más complicada de eliminar. Se relaciona con problemas de mala circulación agravados por una fuerte retención de líquidos. Suele iniciarse hacia los 20 años.

La celulitis edematosa se encuentra en mujeres de todas las edades, pero tiende a presentarse más frecuentemente en mujeres jóvenes y adolescentes. Suele localizarse en las muslos, rodillas y sobre todo en la parte inferior de las piernas, que pierden su forma para volverse más gruesas y rectas, adoptando un aspecto parecido a dos columnas.

Provoca una “piel de naranja” como acorchada que se observa claramente a simple vista. La textura de la piel se nota pastosa, y suele resultar dolorosa al tacto y después de estar mucho tiempo sentada. Y va acompañada de calambres, edemas y varices.

No suele ser una celulitis dolorosa, ni se asocia a la flacidez

Se asocia con la retención de líquidos y mala circulación.

Soluciones: Imprescindible tratar y mejorar la circulación y el retorno venoso mediante ejercicio moderado que no implique impacto (caminar, nadar, bicicleta, …), utilizar medias de compresión, suprimir bebidas gaseosas y alimentos precocinados ricos en sal que producen retención de líquidos, tomar infusiones drenantes y/o venotónicas a base de cola de caballo, té verde, ruscus, etc.  Resultan muy beneficiosos los masajes de drenaje linfático, la Presoterapia y todas aquellas terapias que ayuden a mejorar la circulación venosa y linfática.

El tratamiento estético debe ser integral, que consiga romper las fibrosis para liberar los nódulos y eliminar el endurecimiento y aspecto de naranja. Es necesario mejorar la circulación de la sangre y descomprimir los nervios que producen dolor, y drenar el exceso de líquido retenido (causa inicial de la celulitis).

Independientemente del tipo de celulitis que tengas, debes tener en cuenta una serie de cuidados básicos para combatirla y ganar la batalla. Lo primero una dieta equilibrada, sana y variada, rica en proteínas, fibra (que te ayude a eliminar grasas), vitaminas y minerales. Incrementa la ingesta de agua. Practica un poco de ejercicio (al menos dos o tres veces por semana). Y si puedes, confía en una buena esteticista y ponte en sus manos.

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