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La piel seca en invierno

Piel seca en invierno

¡Han llegado los días de frío! y así como en el verano debemos prestar especial atención a nuestra piel, durante el invierno también hay ciertos cuidados que no podemos olvidar, en especial cuando se trata de proteger la delicada piel del rostro y de las manos.

Al estar expuestos constantemente a las inclemencias del tiempo, nuestro rostro y nuestras manos sienten de forma especial el efecto de las bajas temperaturas. Por eso, para mantenerlos sanos y cuidados y evitar el envejecimiento prematuro, debes prestarles una especial atención durante estos días de frío intenso.

Todos, en general, somos ya conscientes de la importancia de la protección de la piel frente al sol, pero no lo somos tanto frente al frío, de ahí que en otoño y sobre todo en invierno los cuidados que le damos no sean siempre los adecuados. El frío, el viento y la humedad producen daños en la piel, deshidratación y a largo plazo aceleran el envejecimiento.

La piel seca es una manifestación de la piel que se caracteriza por una falta de humedad. La sequedad en la piel es un síntoma muy común que se presenta con mayor frecuencia en invierno cuando el aire frío del exterior y el aire caliente del interior pueden provocar baja humedad.

Puede afectar de manera permanente a algunas personas en la cara, en los brazos y las piernas, de manera muy especial en las manos y a veces en todo el cuerpo. La piel seca es una afección que puede tener un origen genético o bien estar ligada a diferentes patologías (eczema, psoriasis, diabetes, …).

Conforme van bajando los niveles de humedad ambiental, la piel reacciona perdiendo hidratación y puede llegar a agrietarse, descamarse, irritarse o inflamarse.

El viento, las temperaturas frías, el exceso de ropa de abrigo, así como la radiación UV en las áreas montañosas intensifican los niveles de sequedad de la piel, que se manifiesta con sensación molesta de tensión y tirantez.

Las principales manifestaciones son: piel apagada y con falta de elasticidad, áspera, agrietada, con zonas escamadas (las escamas son un desprendimiento o exfoliación visible de las capas más externas de la piel), sensación de picazón, y sobre todo, piel muy irritada.

Existen procesos, como la psoriasis, la dermatitis atópica o la rosácea, que pueden aparecer o agravarse con el frío, pero todas las pieles secas en general tienen en común su tendencia a empeorar en invierno.

La mejor manera de prevenir estos problemas causados por los factores climatológicos adversos es preparar la piel antes de su llegada. Una piel limpia, hidratada y nutrida nos permite hacer frente a los agentes externos que pueden perjudicarla.

Cuidar la piel en invierno es igual o más importante que en verano. Por ello, es importante que sepas como prepararla para esta época del año.

El exceso de sequedad puede combatirse, sólo tienes que seguir unas sencillas pautas y mimar tu piel un poco cada día. En nuestro próximo post te daremos algunos consejos para actuar contra la piel seca y pasar este invierno con “buena cara”.

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