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¿Necesito un hidratante vaginal?

Consejos para aliviar la sequedad vaginal

La sequedad vaginal, consecuencia de la disminución de los fluidos vaginales, produce malestar con picores, e irritación y dolor en la zona. Esta falta de hidratación es un problema que afecta a muchas mujeres y que puede aparecer en cualquier etapa de la vida. Pero hay momentos en que este malestar puede verse incrementado (descenso en la cantidad de estrógenos, vaginitis, diabetes, ciertos tratamientos farmacológicos, consumo de tabaco y alcohol, embarazo y postparto, tratamientos de quimio y radioterapia,  menopausia, etc. …).

No todas las mujeres que padecen sequedad vaginal soportan estas molestias en niveles que afecten su calidad de vida y precisen un tratamiento. En algunos casos los síntomas son leves y no precisan más que una higiene adecuada, pero en muchos otros es necesario recurrir a la aplicación de un producto que aporte un extra de hidratación a la zona íntima.

La secreción normal de la vagina es clara, viscosa, sin olor ni color y contiene algunos microorganismos beneficiosos propios de la zona.

Un hidratante vaginal tienen como función simular el flujo vaginal normal, siendo capaz de retener agua y mantener el pH vaginal dentro del rango óptimo.

Su aplicación en la zona íntima tiene la finalidad de aliviar la sequedad vaginal, reduciendo la irritación y las sensaciones de malestar genital que normalmente se produce como consecuencia.

Un buen hidratante vaginal debe tener las siguientes características:

  1. Tener una base hídrica, o lo que es lo mimo, ser soluble en agua. Los que no se disuelven en agua proceden del petróleo (los denominados petrolatos, como las vaselinas y otros aceites minerales). Éstos, al no disolverse en agua, se adhieren a la mucosa vaginal y pueden facilitar el desarrollo de gérmenes y disfrazar las infecciones hasta que estén demasiado avanzadas.
  2. Es conveniente que tenga un pH ligeramente ácido, similar al habitual de la vagina y que le permite la mejor defensa frente a infecciones o desequilibrios en la flora bacteriana vaginal.
  3. Que tenga una textura en gel, ligera y de fácil aplicación.
  4. Que carezca de ingredientes que le confieran olor o color. Hay menor riesgo de producir una posible irritación vaginal
  5. Que permita ser fácil de eliminar con el lavado, lo que sucede cuanto más solubles en agua son.

Si sufres este problema, acude a tu ginecólogo. Él te ofrecerá el consejo y el tratamiento más adecuado.

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