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La importancia de limpiar y exfoliar la piel

Exfoliar la piel

Es fundamental utilizar el limpiador apropiado para no alterar la película hidrolipídica y no dañar la piel. Un producto adecuado debe respetar el pH, es decir, el grado de acidez de la piel (pH 5,5) y no debe dejar sensación de tirantez en la piel. El mercado nos ofrece una amplia gama de productos limpiadores que se diferencian entre sí por sus componentes y texturas adaptadas a uno u otro tipo de piel. Utiliza siempre productos adecuados a tu tipo de piel.

Después de la limpieza, se debe utilizar un tónico facial, que no sólo elimina los últimos residuos de impurezas y ayuda a cerrar los poros, sino que también desarrolla una acción revitalizante y reconfortante. Además, deja la piel suave, fresca, con un aspecto limpio y preparada para la aplicación de los productos de tratamiento.

Recuerda: un tratamiento, por muy bueno que sea, no puede penetrar adecuadamente en una piel sucia, con lo que su eficacia se ve muy reducida.

La exfoliación (peeling) constituye un paso obligatorio para limpiar la piel en profundidad, estimular el proceso de renovación celular y conseguir una piel más lisa y luminosa, gracias al cual la piel logra una mayor transpiración que le ayuda a asimilar mejor los programas hidratantes y de tratamiento.

Mediante la exfoliación se eliminan restos de impurezas y células muertas que permanecen en la superficie de la piel. Combinados con los productos hidratantes y nutritivos, los peelings son el complemento ideal para recuperar la piel:

• Debes realizar la exfoliación una vez a la semana, después de la limpieza habitual y sobre la piel húmeda, mediante movimientos rotatorios, insistiendo sobre la frente, la nariz y la barbilla, los puntos más sujetos a las impurezas.

• Utiliza productos especiales para exfoliar. Los hay de diversos tipos:

1. El "scrub" se vale de partículas diminutas que actúan rascando suavemente la superficie cutánea, arrastrando las células muertas y alisando la piel.

2. El "gommage", que contiene microesferas que capturan las impurezas y las eliminan con el aclarado.

3. Exfoliantes con microgránulos y sustancias capaces de disolver las conexiones químicas que mantienen unidas las impurezas a las células.

• No frotes la piel hasta enrojecerla: la eficacia de un exfoliante no depende de la fuerza con que se aplique sino de la regularidad en su uso.

Si todavía tienes dudas, te recordamos por qué es tan importante la limpieza facial.

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