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La piel grasa deshidratada: cuidados

Piel grasa deshidratada

La piel grasa se caracteriza por el exceso de sebo o grasa. Es una piel que se asfixia con facilidad y es propensa a los comedones o puntos negros, granos, espinillas, etc.   Como os comentábamos en nuestro anterior post, es una piel que se caracteriza por ser aceitosa en el eje central, con poros dilatados y presencia de comedones; gruesa, irregular y untuosa, muy brillante y no mantiene el maquillaje. Su envejecimiento es tardío y en cambio tiende a tener flacidez prematura.

Es fácil pensar, que una piel grasa no necesita un cuidado especial respecto a su hidratación. Es verdad que una piel que sufre de exceso de grasa tiene una gran capacidad defensiva, pero en el caso de las pieles grasas deshidratadas no sucede lo mismo.

Para el cuidado de este tipo de piel es fundamental lo primero de todo una higiene adecuada, lo cual requiere una hidratación y uso de cosméticos de bajo contenido graso. Deberás evitar los productos de tratamiento muy astringentes y los productos muy grasos oclusivos, ya que en ambos casos penalizarías alguna zona de tu rostro.

No toquetees nunca la piel ni los granos, ya que con esto sólo agravarías tu estado cutáneo y podrían quedarte cicatrices.

El objetivo en este caso será frenar la pérdida de agua y restaurar la hidratación de la capa córnea de la piel, reconstituir el film hidrolipídico y restaurar el cemento intercelular, reconstituir las membranas celulares, aportar componentes propios del factor natural de hidratación y proteger la piel de las agresiones externas. Para conseguirlo te damos unas pautas:

  • Limpieza facial. Limpia el rostro dos veces al día (mañana y noche), utilizando un producto limpiador  suave y adaptado a las pieles grasas, preferiblemente en textura gel. Los limpiadores syndet (sin detergentes) son ideales.
  • Es importante dejar la piel desmaquillada y limpia pero sin descamarla ni resecarla para evitar que la piel se vuelva aún más frágil.
  • Después de haber limpiado cuidadosamente el rostro, aplica un tónico suave y equilibrante que ayude a completar el desmaquillado, y a reequilibrar el pH de tu piel, evitando que se irrite en exceso en las zonas más deshidratadas.  Tu piel queda así preparada para recibir los activos de la crema de tratamiento que aplicarás a continuación.
  • Exfoliación. Una vez por semana o cada 15 días, exfolia bien la piel del rostro (excepto si hay irritación), para eliminar el exceso de células muertas y ayudar a penetrar mejor los productos hidratantes y reparadores. Aplica el producto realizando movimientos circulares  y haciendo hincapié en las zonas más grasas. Las fórmulas Gommage son muy suaves y están indicadas específicamente exfoliar para las pieles deshidratadas.
  • Hidratación. Es fundamental hidratar bien la piel grasa para manteber su elasticidad y función barrera, así como para facilitar la absorción y actuación de los activos anti-sebo. Opta por cremas o cremi-geles fluidos y ligeros, matificante y libre de aceites.
  • La piel deshidratada tiene más arrugas. Sobre ella se forman unas líneas finas y horizontales que al principio apenas son perceptibles y que se eliminan si se hidrata la piel. El problema es que, si no la cuidas, con el tiempo se convierten en arrugas más profundas. Se puede tener arrugas de deshidratación, no de envejecimiento, desde los 18 años.
  • Para mantener un nivel óptimo de hidratación y restablecer la función barrera de la capa córnea, puedes aplicar antes de la crema un Serum o una ampolla de regeneración intensiva. Y si la deshidratación es muy intensa, puedes aplicarte por las noches una mascarilla hidratante hasta que notes mejoría, y luego utilizarla sólo una o dos veces por semana.

Nunca apliques cremas para pieles secas (que contienen mucha grasa) a la piel grasa deshidratada; favorecerás la aparición de ACNÉ. Utiliza un producto específico

  • Por último, en tu rutina de belleza no te olvides del contorno de los ojos. Aplica el producto mañana y noche, antes de la crema hidratante.
  • La radiación solar potencia la deshidratación de la piel, así que no dudes en utilizar protector solar. Elige una textura geloide, muy ligera y que sea libre de aceites.

Si los síntomas persisten, no dudes en consultar a tu dermatólogo.

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