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La piel grasa deshidratada: características y aspecto

piel grasa deshidratada

La deshidratación es un problema común a todos los tipos de piel, y, aunque parezca extraño, las pieles grasas también se deshidratan. La piel es grasa porque tiene un exceso de lípidos, pero a la vez puede carecer de agua y estar deshidratada. Parece algo muy básico, pero a veces no es tan sencillo saber si tenemos la piel deshidratada o no, sobre todo si nuestra piel es de tipo graso.

La piel está formada por células que se disponen de modo superpuesto y estratificado desde dentro hacia el exterior, formando tres capas bien diferenciadas: la epidermis (la más externa), la dermis y la hipodermis (la más profunda).

Una piel hidratada tiene en el estrato córneo de la dermis un contenido de agua del 10 al 20%, y a una piel deshidratada le falta agua.  Se considera deshidratación cuando el contenido de agua del estrato córneo de la piel es inferior al 10%. Cuando esto ocurre, se producen modificaciones importantes en la piel. Por ejemplo, los lípidos epidérmicos sufren cambios estructurales y son incapaces de retener el agua, permitiendo su premiación a través suyo, y aumentando así la pérdida de agua transepidérmica (de las capas más profundas de la piel).

De esta manera, las características fisiológicas de la piel grasa deshidratada son, por un lado un aumento de la actividad de las glándulas sebáceas (mayor producción de sebo), y por otro lado una disminución de lípidos hidrófilos, lo que se traduce en una disminución de la capacidad de retención de agua en la piel. La cantidad de agua que retiene es insuficiente para mantenerla protegida, perdiendo en consecuencia elasticidad.

En la dermis (capa más profunda de la piel, por debajo de la epidermis), tenemos la matriz extracelular, formada por glucosaminoglicanos (como el ácido hialurónico), que captan el agua y la retienen, dándole turgencia a la piel. Cuando el contenido de agua en la dermis es inferior al 10%, la piel pierde la turgencia y se vuelve áspera, frágil y apagada.

¿De qué depende el mantenimiento de este nivel óptimo de agua en la piel por encima del 10%? Pues básicamente, de la composición y de la calidad de:

El film hidrolipídico, formado por el sudor y el sebo cutáneo, (lo que conocemos como la grasa de la piel), nos proporciona un mantenimiento de la hidratación y una función barrera protectora contra la deshidratación y las agresiones externas. (Cuanto más grasa es esta película, más protectora).

Del efecto de atracción de agua debido al Factor Natural de Hidratación de nuestra piel. Este factor está formado por una mezcla de componentes hidrosolubles que son higroscópicos, es decir, son capaces de atraer y absorber el agua atmosférica, incorporándola en su propia agua de hidratación. Actúan como eficientes humectantes.

•Los lípidos intercelulares que forman el cemento intercelular y proporcionan un efecto barrera al paso del agua a través del tejido.

La falta de agua genera rápidamente una pérdida de flexibilidad y plasticidad de la piel, seguida de la aparición de líneas y arrugas de deshidratación.

La piel deshidratada parece seca… pero el problema es otro!

¿Qué características y aspecto presenta la piel grasa deshidratada?

Este tipo de piel es grasa porque tiene un exceso de lípidos, pero a la vez puede carecer de agua. En estos casos presenta una serie de características que delatan su estado, entre ellas:

Aspecto brillante (como el de una piel grasa), pero a la vez con  descamación en zonas como parte superior de las cejas y aletas de la nariz.

Rugosa y áspera al tacto (por la deficiencia en el film hidrolipídico), y más gruesa en las zonas grasas.

•Está tensa (le falta suavidad y elasticidad por la falta de agua).

Enrojecimientos e irritaciones cutáneas

Poros dilatados

Aspecto cansado, la piel se queda apagada y con falta de luminosidad

•Sensación de disconfort (piel tensa y tirante), con la consiguiente aparición de “estrías de deshidratación”, alrededor de los ojos, los pómulos y el contorno de los labios como pequeñas líneas transversales visibles en la zona de los ojos, los pómulos y los labios, cuando ponemos los músculos en tensión y que desaparecen cuando nos relajamos. Para verlas prueba a sonreír y si tu piel está deshidratada, aparecerán al contraer los músculos de la cara.

Delicadas y reactivas: marcada sensibilidad al agua caliente y a los jabones, le afectan los cambios de temperatura y es propensa a congestionarse con la exposición al sol

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