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Falsos mitos sobre la hidratación de la piel

falsos mitos sobre hidratar la piel

Para que la superficie de la piel tenga un aspecto y una textura normal al tacto, el contenido en agua de esta capa debe estar por encima del 10%. Esta se pierde por evaporación y debe restituirse en las capas epidérmica y dérmica. El estrato córneo, por tanto, debe tener la capacidad de conservar esa humedad, de lo contrario se vuelve rugoso, escamoso y seco.

La hidratación o retención de agua en la piel se logra gracias al uso de buenos productos cosméticos. Estos, a su vez, actúan de distintas maneras y para ello deben tener en su composición los ingredientes más adecuados, entre ellos : productos minerales oclusivos, distintos tipos de humectantes, matrices o complejos hidrofílicos, filtros UV para evitar el efecto deteriorante que produce el sol, etc.

Falsos mitos que escucharás sobre la hidratación

Sólo necesitan productos hidratantes las pieles secas

La creencia de que las pieles grasas ya están protegidas suficientemente y que una crema hidratante solo contribuye a aportar más grasa a la piel es un mito bastante extendido. Todos los tipos de piel se deshidratan, el problema es mayor, lógicamente en la piel seca. Es muy importante adaptar el tratamiento hidratante con cremas enriquecidas con ingredientes nutritivos  para las pieles secas, y cremas muy fluidas con elementos matificantes para las pieles mixtas o grasas.

“Según pasan los años, la piel envejece, pero su nivel de hidratación no se ve afectado”

Uno de los principales problemas del envejecimiento en la piel es la deshidratación, por lo que cuanto más hidratada esté, más tardarán en aparecer las temidas arrugas. Una buena crema hidratante aplicada diariamente es el mejor secreto para mantener la piel joven más tiempo.

“La piel se acostumbra a las cremas hidratantes por lo que, a partir de 30-40 años hay que cambiarla por una específica (nutritiva, antiarrugas…)”

La piel no se acostumbra a las cremas hidratantes, pero  sus necesidades van cambiando en función de su edad y los factores internos o externos a los que la sometemos. La hidratación hay que mantenerla siempre e ir añadiendo progresivamente otros tratamientos en función de las nuevas necesidades y/o edades.

“Si tengo la piel grasa o con tendencia acneica no debo usar cremas hidratantes, porque empeoran la piel y pueden aparecer más granos"

Las cremas hidratantes para piel grasa, además de hidratar, matifican y reducen la cantidad de sebo que produce la piel. Si la piel grasa no se cuida, se vuelve sensible, reactiva, y acabará envejeciendo tal vez más tarde pero de forma más intensa.

Tipos de cosméticos hidratantes faciales

Es complejo clasificar este tipo de productos debido a su gran variedad. Si están formulados para su aplicación durante el día suelen llevar incorporados filtros solares protectores aportan un factor de protección de 10 a 15 por lo general. Pueden también tener distintas formas cosméticas : cremas, cremigeles, serums, geles, líquidos, etc.

Por otro lado, también se pueden clasificar en función de la piel sobre la que vayan a ser aplicados y cada uno tendrá que ser formulado acorde a las características de dicha piel : hidratantes para pieles secas,  para pieles normales y mixtas, para pieles grasas, pieles acnéicas, pieles sensibles, pieles atópicas, para pieles maduras, para la piel del hombre, etc.

También hay que diferenciar los cosméticos hidratantes específicos para el contorno de los ojos cuyos ingredientes y fórmula final están diseñados para esa parte del rostro mas sensible.

Hidratación corporal

La función de los productos hidratantes corporales es restituir lo más pronto posible la emulsión epicutánea, por lo tanto, deben aplicarse siempre que se elimine parcialmente la misma o aportar hidratación a la piel, especialmente después de tomar el sol.

Es conveniente utilizar este tipo de productos después del baño o la ducha aplicándolos entodo el cuerpo sin olvidar la zona de cuello y escote, pues en esa parte hay pocas glándulas sebáceas y presenta una gran tendencia a secarse y formar arrugas.

Las formas cosméticas de estos productos son muy diversas e incluyen: lociones, cremas, leches, geles, espumas, etc.  Normalmente, las cremas son más usadas para las manos y los pies pues, especialmente las primeras debido a su exposición, son más propensas a la sequedad y la deshidratación. Para el resto del cuerpo es mas cómodo el uso de lociones, o leches (body milks) que por su formulación son en general  poco espesas, fáciles de extender, con buena absorción y que dejan en la piel un tacto sedoso y nada graso.

Finalmente lo importante es saber determinar que tipo de piel tienes y escoger el producto más adecuado para ella. No te dejes guiar por el precio, sino por el que se adecue más a las necesidades de tu piel.