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Falsos mitos cosméticos

Falsos mitos cosméticos

¿Cuántas veces hemos escuchado que una crema es mejor cuánto más cara sea? ¿Y que los cosméticos naturales son más inocuos que los que no lo son? ¿Es cierto que las cremas con protección solar sólo se deben utilizar cuando vas a tomar el sol?

Intentaremos arrojar un poco de luz sobre algunos de los falsos mitos cosméticos más extendidos en nuestra sociedad, basándonos en datos y hechos científicos, y cómo no debe ser menos, aplicando una dosis de sentido común.

Lo natural no provoca alergias

Partiendo de que las alergias se pueden desarrollar con cualquier tipo de compuesto, bien sea natural o químico, pensar que las cremas naturales no provocan alergias y las que no lo son sí, es un mito.

Lo natural no tiene por qué ser lo más inocuo para nuestra piel. Existen numerosos activos naturales, como pueden ser los aceites esenciales, que utilizados a ciertas concentraciones pueden producir irritaciones, afectando más a pieles sensibles o con dermatitis.

Los cosméticos (sean naturales o no) fabricados por laboratorios de referencia pasan numerosos controles para certificar su calidad, inocuidad y adecuación a la legislación. Es en ellos en los que debemos depositar nuestra confianza.

Caro significa mejor

Que las cremas más caras son siempre las mejores también es un mito.

No se puede juzgar la calidad de un producto atendiendo sólo a su precio. Existen cremas de precio medio y alta calidad, con excelentes activos a buenas concentraciones para que proporcionen los efectos reivindicados y bases con texturas muy agradables.

La diferencia entre estos productos y otros de precio superior puede radicar en que las marcas que gastan más recursos en publicidad, deben repercutir este coste en sus productos, aumentando significativamente el precio de venta al consumidor.

Lo que sí es cierto es que “nadie da duros a cuatro pesetas” y que por pocos euros no podemos conseguir la mejor crema del mercado, por lo menos en cuanto a activos se refiere.

Los parabenos son peligrosos

De todo se ha dicho ya de estos conservantes utilizados por la industria cosmética y alimentaria desde hace casi 100 años.

De acuerdo con las últimas investigaciones publicadas y los organismos reguladores de cosmética a nivel mundial, los parabenes, especialmente en las pequeñas concentraciones presentes en los productos cosméticos, no entrañan un problema para la salud de las personas.

Son sustancias eficaces y seguras siempre y cuando se utilicen en las concentraciones recomendadas por la legislación.

Su inmerecida mala reputación, fruto de las necesidades crecientes de argumentos marketinianos, hace que muchas veces se busquen otras opciones menos eficaces y contrastadas para la conservación de los cosméticos.

Dicho de otro modo: es más normal que un conservante utilizado desde el segundo cuarto del siglo XX genere una reacción de sensibilización en un 1% de la población, que que la genere un conservante que lleva en el mercado solamente 2 años, teniendo en cuenta, que al primero lo avalan casi 100 años de seguridad.

Body milk también para los pies

Otro mito establecido como real es que la leche corporal es útil para cubrir las necesidades de todo el cuerpo, incluyendo los pies.

Para mantener unos pies hidratados y sin durezas es necesario utilizar cremas específicas ¿Qué por qué? Es muy fácil de entender: la piel de los pies es más seca y gruesa que la del resto del cuerpo, por lo que además de activos hidratantes (como la glicerina, el factor de hidratación natural, el ácido láctico, etc.) necesita otros activos con efectos regenerantes (como la urea, el aloe vera, la alantoína, etc.) para que se desprendan las células muertas y se promueva la renovación celular.

Protección solar sólo en la playa

Todos sabemos que es necesario aplicarnos una crema con protección solar para tomar el sol; en cambio, no somos conscientes de que a diario estamos expuestos a los efectos nocivos que puede ocasionar en nuestra piel si no la protegemos como es debido.

Tanto en los meses de verano como en los de invierno, deberíamos protegernos frente a la acción de los rayos UV mediante el uso de cosméticos con factor de protección solar.

Si quieres ampliar la información sobre este tema puedes consultar nuestro post: Protégete del Sol durante todo el año.

Y sobre el pelo...

En cuanto a pelos se refiere, vamos a echar por tierra alguno de los muchos mitos existentes:

Cuanto más cortes el pelo, más rápido y fuerte crecerá: es totalmente falso ya que el ciclo normal de crecimiento del cabello (1 cm cada mes aproximadamente) es independiente de si éste se corta o no. Bien es cierto que cortar el pelo hace que recobre un aspecto visualmente más sano al eliminar puntas abiertas y estropeadas.

Lavar el pelo a diario aumenta su caída: una vez más nos topamos frente a un mito muy extendido. Podemos corroborar que el lavado del pelo no interfiere en el ciclo normal de caída de nuestro cabello (que sería sobre unos 30-50 pelos diarios), pero la sensación al verlos todos juntos en la ducha o en la bañera es mayor.

Al eliminar el vello con maquinilla de afeitar se vuelve más fuerte: totalmente falso. La raíz del pelo no se ve afectada en este tipo de depilación, y es ésta la que determina el grosor del vello. Puede ocurrir que se altere el tacto inicial, ya que al depilar todo el vello a la misma altura y de una sola vez, todos los pelitos crecen al mismo nivel.

Para la piel seca, bebe agua

Que el agua es un componente fundamental del cuerpo humano nadie lo duda. Que entre sus funciones destaca su acción como desintoxicante, lubricante, amortiguadora, solvente, termorreguladora y un largo etcétera tampoco. Pero no por beber más agua, tu piel lucirá más o menos seca.

No se trata de que las personas con la piel seca deban beber más agua que el resto, ya que las necesidades de su organismo son las mismas que las de los demás.

Para la piel seca, nada mejor que una crema hidratante o nutritiva completa que supla sus necesidades específicas, evitando la pérdida de humedad por evaporación.

Estos falsos mitos nos deben hacer recapacitar a la hora de creer cualquier información que nos es dada, muchas veces por desconocimiento y otras muchas con una intención oculta de variar nuestra opinión. Porque variando la célebre frase de Joseph Goebbels: Una mentira repetida mil veces, no se convierte en verdad