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Deshidratación y envejecimiento: la importancia de una piel hidratada

deshidratación

Todos sabemos que en nuestro organismo contenemos un 75% de agua y también que la piel es el mayor órgano de nuestro cuerpo. El aporte de agua es esencial para el buen funcionamiento de todo nuestro organismo.

En una piel joven, entre el 10 y el 20% del contenido total de agua del organismo se encuentra en la capa córnea, la más externa de la piel. Por debajo del 10% de agua, la piel se seca y se vuelve más áspera, apagada, frágil y más expuesta a las enfermedades cutáneas y al envejecimiento.

Cuidar la piel para que se encuentre en un estado óptimo de hidratación no sólo nos reporta beneficios estéticos, sino también una mejora en el desempeño de sus funciones. La hidratación es necesaria para mantener nuestra piel sana, resistente y bonita.

Una buena hidratación te ayudará a mantener la dermis limpia, luminosa y libre de marcas. Conseguirás un rostro radiante, una piel oxigenada, más bonita y luminosa

La hidratación cutánea se define como la cantidad de agua que contiene la piel, y generalmente hacemos referencia a la cantidad de agua presente fundamentalmente en la epidermis, que en condiciones ideales debe ser entre un 10% y un 20%.

¿Sabes cómo mantiene la piel su grado de humedad? Pues de dos maneras: a través del agua que procede de las capas más profundas (agua transepidérmica) y a la secreción normal del sudor.

Existen diferentes mecanismos naturales que contribuyen a mantener un óptimo balance de agua en la piel. Fundamentalmente:

1.El efecto barrera ejercido por los lípidos de la epidermis. Para que esta barrera cumpla su misión de forma óptima, debe tener una composición y estructura específica (acuosa y lipídica), ser continua, completa y selectiva en permeabilidad.

2.La capacidad para absorber y retener agua que caracteriza a diferentes sustancias presentes en la piel que constituyen el factor natural de hidratación (NMF, en inglés Natural Moisturizing Factor). El NMF está formado por sustancias hidrofílicas y lipofílicas presentes en los espacios extracelulares del estrato corneo y la superficie libre de la piel con propiedades higroscópicas y que van a tener una gran importancia en el mantenimiento de una piel sana e hidratada.

El grado de hidratación cutánea no es constante a lo largo del tiempo. Existen diferentes factores tantos externos (viento, sol, aire acondicionado, medicamentos, alimentación, etc.), como internos (genética, factores hormonales relacionados con la secreción sebácea, enfermedades, envejecimiento etc.) que van a influir y modificar el porcentaje de agua de la piel.

Una piel deshidratada se muestra apagada, rugosa, tirante y falta de flexibilidad y puede presentar escamas diseminadas por toda su superficie y arrugas finas (estrías de deshidratación), apareciendo a menudo, picor y escozor. La manifestación de esta deshidratación cutánea se denomina xerosis.

Una de las consecuencias más importantes de la deshidratación es la relajación de la piel, el envejecimiento prematuro y la consabida aparición de líneas de expresión y arrugas.

 

Causas de la deshidratación cutánea:

• El metabolismo de las células deshidratadas se ralentiza. Por tanto, la capa basal deja de regenerarse correctamente.

Película hidrolipídica deficiente o alterada

Evaporación, necesaria para la termorregulación produce una importante pérdida de agua

Cemento intercelular deficiente

Factores agravantes de la deshidratación cutánea:

•Factores climáticos: viento, sol, contaminación, aire acondicionado, calefacción, sal, cloro...

• Alimentación inadecuada e insuficiente consumo de líquidos.

• Tabaco, alcohol

• Utilización de productos cosméticos inadecuados.

•Falta de cuidados

Recuerda:

Para mantener una piel equilibrada y con un correcto grado de hidratación cutánea debes tener en cuenta:

•Desmaquilla y limpia diariamente el rostro con un producto adecuado para tu piel (jabón, leche, gel, agua micelar, ….).

•Aplícate diariamente un producto cosmético hidratante adaptado a tu edad, tipo y necesidades específicas de tu piel.

•Protege la piel de las agresiones ambientales utilizando una crema con filtro solar para protegerla de las radiaciones UV.

•Sigue una alimentación correcta, variada y equilibrada para que tu piel tenga todos los nutrientes que necesita

•Bebe una cantidad adecuada de líquidos (agua, zumos, ….)

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