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Causas de la alopecia femenina

causas de la alopecia femenina

La caída del cabello no es una preocupación estética exclusiva de los hombres, también afecta a las mujeres, aunque en menor medida. La verdad es que perder cabello es siempre un fastidio, ya seas hombre o mujer, pero afortunadamente, hoy día al menos los hombres han entendido que se puede ser calvo, guapo, sexy y divertido a la vez.

Sin embargo para las mujeres es todavía algo más complicado. ¿Os acordáis cuando hace unos años Carolina de Mónaco sufrió alopecia aerata (pérdida de mechones de pelo asociada a períodos de estrés físico o psicológico agudo). Ella capeó el temporal con pañuelos que le sentaban de maravilla, y una vez superado el proceso volvió a crecerle el pelo normalmente.

Y ¿os habéis fijado en las grandes “entradas” y la enorme frente de Naomi Campbell? Naomi padece una alopecia “por tracción” ya irreversible como consecuencia del abuso de llevar coletas y extensiones muy tirantes.

Hoy día la ciencia aporta soluciones alimenticios, cosméticas, médicas y quirúrgicas para paliar la caída masiva de cabello. Precisamente por ello, lo más importante es hacer en primer lugar un buen diagnóstico de la causa que está provocando la caída y perdida de grosor del cabello para poder a continuación  instaurar el tratamiento correcto y con un nivel adecuado de éxito.

¿Por qué se produce la alopecia en la mujer? 

Hay muchas causas, unas más severas que otras, unas más controlables y otras menos. Las tres principales causas de la alopecia femenina son: el recambio estacional, la herencia genética, y los factores hormonales (prolactina durante el embarazo, lactancia, menopausia e hirsutismo). Sin embargo, hay algunos factores externos que también pueden desencadenarla o agravarla. Te resumimos todo a continuación:

  • El efluvio telógeno o caída transitoria del cabello en situaciones de estrés, cambios hormonales o dieta deficiente. Cuando el cuerpo pasa por un momento especial como el embarazo, malos hábitos alimentarios o desordenes alimenticios (mala alimentación, poca o sin horarios), una infección grave, una cirugía, un período de estrés, o algunas enfermedades como las tiroideas o la anemia ferropenica, el 90% de los cabellos en fase de crecimiento (anágena) o en fase de reposo (catágena) pueden pasar todos a la vez a la fase de desprendimiento (telógeno). A veces supone la pérdida de mechones de pelo a la vez.

Durante el embarazo algunas mujeres sufren una pérdida significativa de cabello que puede prolongarse incluso unos meses después del parto.
La circunstancia de haber vivido una situación peligrosa, traumática, estresante o de particular trascendencia puede conducirnos a una pérdida del cabello que puede extenderse durante los meses siguientes (1-3 meses).

  • El efluvio anágeno es otro tipo de alopecia femenina que se produce al ejercer una acción grave al folículo piloso o a su metabolismo. Esta pérdida de cabello se asocia comúnmente con la quimioterapia. Dado que la quimioterapia dirigida a destruir las células cancerígenas cuyo proceso de división es muy rápido, otras células de división rápida del cuerpo, como son los folículos pilosos en la fase de crecimiento (anágena), también se ven afectados en gran medida. Normalmente el cabello se recupera después de finalizado el tratamiento.
  • Alopecia androgenética debida a las hormonas masculinas. Es la alopecia que más preocupa a las mujeres ya que el cabello perdido no se recupera.
  •  Alopecia por tracción. Suele producirse por un trato descuidado del cabello que propicia su caída: uso continuado de peinados muy tirantes, trenzas y “colas de caballo” muy apretadas o uso de extensiones. Para evitarla, es conveniente que los peinados no tiren demasiado del pelo y reducir el tiempo que permanecemos con el pelo atado, para evitar su rotura y caída. Si no te gusta la melena suelta, es preferible cortarla por la salud de tu cabello.
  • Malos hábitos en el cuidado del pelo. Ten mucha precaución con los tratamientos que implican el uso de calor excesivo como son los baños de crema con calor, y el secado del pelo con aire caliente. En ambos casos el daño se produce sobre el bulbo del folículo capilar y la consecuencia es su debilitamiento y consiguiente caída de pelo. Intenta reducir el uso de secadores, o aplicarlos manteniendo el aparato a una distancia prudente moviéndolo en círculos para que el aire caliente no se concentre solo en una zona.

Los productos químicos para permanentes, tintes, decoloraciones y champús muy abrasivos también pueden resultar perjudiciales. Estos últimos deben emplearse en poca cantidad y nunca más de una vez al día. Lo mejor es encontrar una fórmula y marca que se adecue a tu tipo de cabello. Si lo ves necesario, consulta a tu dermatólogo para que te aconseje.

El uso de peines de plástico con dientes muy juntos y puntiagudos y cepillos duros de cerdas artificiales resulta prejudicial, pues dañan el cuero cabelludo a la vez que arrancan o parten los pelos enredados. Si tu pelo es fino o tiende a enredarse demasiado, aplica crema suavizante en las puntas para evitar tirones y el maltrato innecesario en el desenredado y peinado del cabello. Utiliza preferiblemente peines de dientes separados y cepillos de cerdas naturales.

El secado del pelo a base de frotamientos bruscos con una toalla también resulta perjudicial. Lo mejor es soltarse el cabello y peinarlo de acuerdo a su caída natural, así como envolverlo en una toalla limpia después del último enjuague y, sin moverla, dejarla absorber el exceso de agua.

No dejes que la alopecia femenina te desarme. Si necesitas tratamiento para tu alopecia, consulta con tu dermatólogo. Aunque no es fácil regenerar el pelo que se ha perdido, actualmente existen tratamientos para frenar la progresión de la alopecia (complementos alimenticios para suplir las carencias nutricionales, cosmética capilar, infiltraciones, terapias con laser de baja densidad….).

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