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Dermatitis atópica en bebés

 
La dermatitis atópica es una enfermedad de la piel muy común entre los más pequeños y para la que no hay ninguna curación definitiva. Sin embargo, sí existen determinadas medidas que pueden disminuir sus síntomas: la inflamación, el picor y la sequedad de la piel.
 

¿Qué es la dermatitis atópica?

Es una enfermedad inflamatoria y pruriginosa de la piel, de predominio en la infancia, que puede estar en relación con una historia personal o familiar de alergia o de atopia, como asma, rinitisy conjuntivitis alérgicas. Es una enfermedad crónica y recurrente –reaparecen sus síntomas después de una remisión.
 
Entre el 0,7 y el 2,4% de la población general se ve afectada, siendo mucho más frecuente en la población infantil. Se considera que alrededor del 8% de los niños puede padecerla.
 
Los síntomas principales son:

- Prurito o picor.
- Lesiones cutáneas: áreas de enrojecimiento y descamación que, en ciertas zonas como las flexuras de los codos y las rodillas, se engrosan originando lesiones intensamente pruriginosas y duraderas.
 
La dermatitis atópica no es una enfermedad estable, sino que avanza a lo largo de la vida atravesando diversas fases, en las cuales las manifestaciones cutáneas pueden ser completamente diferentes entre unas etapas y otras. La enfermedad puede empezar, desaparecer, reaparecer o estar ausente en alguna fase. Es frecuente que la dermatitis atópica muestre tendencia a la desaparición con el paso del tiempo. Sin embargo, aunque la enfermedad pueda desaparecer en cualquiera de sus fases evolutivas, puede reaparecer en algún momento posterior de la vida del individuo.
 

La dermatitis atópica es una enfermedad de la piel cada vez más frecuente. Sus síntomas son muy molestos y, aunque no se puede curar totalmente, sí se pueden evitar sus brotes

 
 
Tratamiento de la dermatitis atópica

No existe ningún medio de proporcionar una curación definitiva de la dermatitis atópica y en la mayoría de los casos no es posible influir sobre el curso natural de la enfermedad. Sin embargo, sí son adecuadas determinadas medidas higiénicas y generales en su tratamiento:
 
1. Temperatura ambiental. Debe evitarse la temperatura ambiental elevada y el uso de ropa de abrigo excesiva.
 
2. Humedad ambiental. La sequedad del ambiente incrementa la xerosis y el prurito en la dermatitis atópica. La humidificación ambiental con instalaciones adecuadas es beneficiosa, en cambio, las medidas caseras con pequeños humidificadores o recipientes de agua son poco eficaces.
 
3. Exposición solar. Suele resultar beneficiosa en la dermatitis atópica, pero debe evitarse siempre la quemadura solar. Algunos pacientes tienen mala tolerancia al sol e incluso pueden sufrir agravamiento de sus lesiones.
 
4. Ropa. Evitar el contacto directo de la piel con lana, plásticos, gomas, etc.
 
5. Alimentos. Algunos alimentos ácidos (cítricos, tomate) pueden irritar la piel de los pacientes atópicos al ingerirlos o ser manipulados. Los excitantes, como el café, el cacao y el alcohol, incrementan el prurito y son contraproducentes.
 
6. Higiene. Los baños, especialmente con agua muy caliente y detergentes agresivos, incrementan la xerosis e irritan la piel de los pacientes atópicos. No obstante, debe mantenerse una higiene suficiente. Utilizar geles de baño de pH ácido.
 
7. Hidratantes. La aplicación una o varias veces al día de aceites (aceite de almendras dulces) o de una crema emoliente (hidratante) en todo el cuerpo es una medida esencial en el tratamiento de la dermatitis atópica. El momento más adecuado para aplicar la crema es inmediatamente tras la ducha o el baño.