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Cómo tratar los problemas de piel de tu bebé

La piel de los niños es mucho más sensible que la de los adultos, por eso cualquier agente externo -como el calor o el sudor-, puede dañarla fácilmente, provocando irritaciones y escozor.

Una piel más frágil
La piel de los bebés es mucho más sensible y delicada que la de los adultos, por lo que necesita más mimos y cuidados. Es fina, cinco veces más delgada que la de un adulto, más frágil y permeable, de ahí que haya que tener mucho cuidado con los productos que se aplican sobre ella.

Además, el bebé aún no es capaz de regular la temperatura y la sudoración (no lo hará hasta los dos años, más o menos), por lo que tiende a estar más seca y agrietada, y como produce melanina más lentamente, es muy sensible a las radiaciones ultravioleta. Por eso, el verano es especialmente perjudicial para la salud de la piel de los niños.

Si de por sí los bebés son más propensos a padecer enfermedades de la piel -como dermatitis atópica, eczemas o irritación de la zona del pañal-, con el calor las molestias se acentúan, pudiendo llegar a sufrir además quemaduras solares o sarpullidos.

Para prevenir la dermatitis del pañal es recomendable usar siempre la talla correcta de pañal, sin apretarlo demasiado, cambiarlo con frecuencia y dejar al bebé unas horas al día sin pañales.

El sarpullido por el exceso de calor es una reacción al sobrecalentamiento de la piel. Se caracteriza por la aparición de una erupción con bultitos de un rojo intenso en los pliegues de la piel y en las partes en que la ropa queda más apretada, como alrededor del cuello, debajo de los brazos o alrededor de los bordes del pañal. Es muy común en el verano, cuando existe la tendencia de poner demasiada ropa a los bebés.

Recomendaciones
- Busca una crema solar con un factor adecuado y especial para pieles delicadas. Actualmente, existen productos que además de proteger del sol, evitan que se acerquen las medusas.
- Si tu niño tiene menos de 6 meses, no le expongas directamente al sol. Usa gorros y ropa ligera para protegerle de los rayos ultravioleta.

- La higiene del área del pañal merece un apartado especial. La humedad y el estar en contacto con orina y heces no beneficia en absoluto a una zona propensa a las irritaciones y las infecciones cutáneas, generalmente provocadas por hongos. Cambiarlos con frecuencia, usar pañales con material absorbente de buena calidad y mantener limpia y seca la zona es imprescindible para su bienestar.

- En verano, el sudor agrava las irritaciones cutáneas, con lo que debes intentar que tu bebé sude lo menos posible. Acostúmbrate a tocarle las piernas y los pies para saber si está frío o excesivamente caliente, y vestirle en consonancia.

- La mejor manera de cuidar de la piel de tu hijo es asegurándote de que esté limpia y seca. Limita el uso de cremas y talcos a aquellos que están especialmente hechos para los bebés. Demasiados perfumes o aceites pueden irritar la delicada piel del niño con facilidad.

- Si tu hijo sufre un sarpullido, no le abrigues en exceso y ponle una toallita fría en el lugar de la erupción o báñale con agua tibia. Si no mejora en 72 horas, acude al pediatra.

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