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¿Cómo bañar a tu bebé recién nacido?

Cómo bañar a tu bebé recién nacido

La higiene del bebé es esencial para mantenerle limpio y prevenirle de infecciones y enfermedades de origen bacteriano que podrían causarle alguna enfermedad. No obstante, es muy común tener ciertas dudas y temores a la hora de bañar por primera vez a tu bebé, una personita tan pequeña y delicada.

Es normal que te hagas un montón de preguntas, así que a continuación te ofrecemos una respuestas y pautas a las dudas más habituales que suelen tener las mamás primerizas: cuál es el mejor momento para bañar a tu bebé, qué utensilios o productos para el baño debes utilizar y qué precauciones debes tener en cuenta:

  • 1. Cuándo debo bañar a mi bebé

Si es el primer baño de tu bebé, es recomendable que lo realices el tercer día después de la caída del ombligo.

Existen opiniones divergentes sobre si es recomendable bañar al bebé antes de que cicatrice el ombligo, no obstante, la Asociación Española de Pediatría recomienda el baño siempre y cuando se seque cuidadosamente el ombligo.

Mientras el niño no gatee o se arrastre por el suelo no es necesario bañarle diariamente. Si tu bebé es de los que no les gusta demasiado el baño y llora mucho cuando lo haces, no te preocupes, bastará con bañarle cuatro o cinco veces por semana, siempre que realices una limpieza adecuada tras el cambio de pañales, así como de las manos, la cara, los pliegues de la piel y cualquier zona que se haya ensuciado. Lo más importante es que el bebé se sienta bien y disfrute en el momento de realizar su higiene.

El momento más idóneo para bañar a tu bebé es antes de la última toma del día porque el baño les relaja y es preferible hacerlo antes de acostarse.

  •  2. Qué necesito para bañar a mi bebé

Antes de comenzar a bañar al bebé es recomendable tener todo preparado. Ten a mano todo lo que vas a necesitar, para que en ningún momento descuides al bebé mientras lo estas bañando.  A la hora de elegir la bañera ten en cuenta que sea cómoda para el bebé y práctica para los padres.

Debes tener a mano:

  • Dos toallas de algodón: una grande para el cuerpo y otra para secar la cabeza, o bien un albornoz con capucha que le cubra entero.
  • Jabones y champús: deben ser neutros y poco perfumados. No es necesario utilizarlos a diario, también puedes dejarlo que chapotee en agua clara. Además, un bebé enjabonado resulta resbaladizo por lo que es conveniente que hasta que adquieras un poco de experiencia prescindas del jabón.
  • Esponjas naturales.
  • Termómetro sumergible: para asegurarte de que el agua se encuentre entre 34 y 37ºC (la temperatura de su cuerpo).
  • Pañal y ropa limpia.
  • 3. Cómo proceder al baño

Llena la bañera unos 5 centímetros.

No desnudes al bebé hasta el momento del baño para evitar que se enfríe y mételo poco a poco, mientras lo sujetas firmemente.

La mejor postura que puedes adoptar es manteniendo tu brazo izquierdo bajo su espalda y cogiendo con tu mano su bracito izquierdo de manera que el bebé apoye su cabecita en tu antebrazo. Así, con la mano derecha podrás limpiarle.

Colócalo en posición semirreclinada y pásale la esponja de arriba abajo prestando atención a los pliegues. Después dale la vuelta y lávale la espalda y las nalgas.

Deberás realizar la higiene de tu bebé con delicadeza y dedicando un tiempo a cada parte de su cuerpecito: cabello, orejas, nariz, culito, ...

La zona del culito es muy importante mantenerla bien limpia y seca para evitar irritaciones.  Procura minimizar el uso de toallitas y priorizar el uso de la esponjita con agua tibia o una leche limpiadora específica. Las toallitas húmedas pueden irritar pero son un buen recurso cuando se estés fuera de casa.

  • En los niños: se deben limpiar todos los pliegues de la piel de esta zona.
  • En las niñas: es importante limpiar siempre de delante hacia atrás, con el fin de no transportar los residuos de las heces hacia la vagina y, sin presionar, lava bien la zona entre los labios mayores y menores.

Por último, secar sin frotar. Envuélvelo en una toalla y sécalo con suavidad poniendo énfasis en los pliegues de piel.

Es importante que en todo el proceso del baño, sonrías y juegues con tu bebé. Este momento debe de ser de disfrute y de relajación para ti y para él.

  • 4. Precauciones a tener en cuenta
  • La temperatura de la habitación debe rondar entre los 22 y los 25º. Cierra bien ventanas y puertas para evitar las corrientes de aire.
  • Nunca llenes la bañera con el niño dentro, debes comprobar bien la temperatura con un termómetro.
  • Los grifos o relieves deben estar protegidos para evitar que el bebé se dé un golpe y se haga daño.
  • Nunca le dejes solo.
  • El baño debe durar entre 5 y 15 minutos. Si te entretienes demasiado corres el riesgo de que se le reblandezca la piel y el agua se enfríe.

Después de secarlo bien es recomendable hidratar su piel de forma adecuada. La mejor opción es darle un masaje con un aceite natural (ideal con aceite de almendras dulces) para hidratar su piel, a la vez que le relajas y le demuestras todo tu cariño y amor.

Durante el masaje los bebés sienten una sensación muy agradable porque no se trata sólo del contacto de pieles, sino también de percibir sensaciones a través del oído, el olfato y la visión.

Si el masaje forma parte de una rutina diaria, tu bebé sabrá, por ejemplo, que después del baño y antes de que le pongan su ropita, alguien (sea la madre, el padre u otra persona) le proporcionará este momento tan esperado.

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