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Propiedades del aceite de Rosa de Mosqueta


 
Los aceites vegetales se utilizan desde hace muchos años en el cuidado de la piel. El aceite de Rosa de Mosqueta sirve para hidratar y nutrir la piel, retrasar los signos del envejecimiento, reducir manchas, tratar cicatrices, mejorar la dermatitis atópica… Y mucho más.
 

       Rosa Mosqueta, la flor de la belleza y la juventud

La Rosa Mosqueta es una variedad de rosa salvaje que crece en una estrecha zona montañosa de los Andes Sudamericanos. La Rosa Mosqueta, término cada vez más empleado en boca de los entendidos en cosmética y medicina natural, se ha convertido en uno de los principales aliados de la belleza natural debido a su gran poder regenerador de la piel.
 
De acuerdo a las últimas conclusiones científicas, es uno de los regeneradores dérmicos más poderosos que existen, sin efectos adversos y con la única contraindicación de que al tener un alto contenido en lípidos no es recomendable su uso frecuente en pieles grasas o con acné.
 
El aceite obtenido de las semillas del fruto es muy ligero, transparente, de color amarillo o pardo-rojizo, olor característico y de fácil absorción por la piel. Su tenue olor, su textura y su pH 5,1 hacen que se adecue perfectamente a la piel.
 

Por su composición excepcional, el aceite de rosa mosqueta se ha convertido en uno de los mejores aliados para la piel gracias a sus numerosas aplicaciones cosméticas y dermatológicas.

 
El Aceite de Rosa Mosqueta contiene altos niveles (hasta un 80%) de ácidos grasos esenciales poliinsaturados (EFAs) en forma de glicéridos, entre los que destacan el ácido linoleico (44-49%) y linolénico (28-34%), indispensables para la regeneración de la membrana celular, la renovación y crecimiento de los tejidos cutáneos; y en menor cantidad ácidos grasos saturados y otros materiales grasos; siendo en parte responsables de la acción beneficiosa del Aceite de Rosa Mosqueta en la regeneración de la piel, la prevención y atenuación de su envejecimiento, o la disminución de las líneas de expresión, arrugas y las estrías.
Su alto contenido de vitaminas A, E, C, B1 y B2, dotan al aceite de Rosa Mosqueta de excepcionales propiedades regenerativas y cicatrizantes.
 
 

        Indicaciones

Está indicado para todo tipo de pieles, especialmente las que presentan signos de envejecimiento cutáneo, así como las pieles reactivas y frágiles. Por su alto contenido en lípidos no se recomienda su uso frecuente en el caso de pieles grasas y con acné seborreico.
 
 

        Principales propiedades del aceite de Rosa Mosqueta

El aceite de Rosa Mosqueta se presenta en cosmética en forma pura (aceite puro) o integrado en diversas formulaciones (cremas, ungüentos, lociones, etc.).
 
Entre sus principales aplicaciones cosméticas cabe destacar:
 
Hidrata, brinda dulzura y frescura a la piel.
Nutre las pieles estropeadas y envejecidas.
• Retarda y reduce las arrugas ocasionadas por la edad.
Atenúa las líneas de expresión.
Redistribuye la pigmentación permitiendo la eliminación de manchas solares, así como las producidas en los casos de acné, varicela o viruela, disimulando la hiperpigmentación producida por las cicatrices.
Aclara y reduce las manchas oscuras y/o hiperpigmentación de la piel por excesiva exposición al sol.
• Previene y disminuye la formación de estrías.
• Tiene una gran capacidad de revigorizar el fibroblasto, célula dérmica productora de colágeno, elastina, ácido hialurónico y responsable de la firmeza y elasticidad de la piel.
Tratamiento de cicatrices producidas por quemaduras.
Previene y corrige el fotoenvejecimiento y los problemas cutáneos debidos a las radiaciones solares a través de la autogeneración de melanina.
Atenúa la profundidad de las cicatrices producidas por el acné, quirúrgicas y queloides.
Mejora la dermatitis atópica.
Tratamiento de úlceras y llagas, en especial por decúbito y vasculares.
Tratamiento de piel seca y eczemas.
• La aplicación de masaje perineal con aceite de rosa mosqueta en el embarazo reduce la necesidad de practicar una episiotomía en el parto. Además, disminuye el riesgo de incontinencia urinaria posterior y de dispaurenia (coito doloroso durante el puerperio).

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